CONOCIENDO EL TEATRO NÔ (I). ENTREVISTA A YUKIHIRO ISSO

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El teatro Nô es el gran arte escénico del Japón medieval, nacido de la fusión de danzas primitivas, artes de entretenimiento y rituales religiosos que se remontan a los comienzos de su Historia escrita. El nô es un misceláneo de drama, canto, danza y música, que crea una nueva dimensión de la realidad donde lo natural y lo sobrenatural se confunden. En un escenario casi desnudo, gracias a un repertorio de símbolos, una música emocional y un lenguaje gestual sutil, combinados con la belleza de los trajes y máscaras, el artista nô crea a través del corazón del espectador una obra única e irrepetible. Sea cual sea la trama, histórica, mítica o espiritual, es la imaginación la que marca los límites entre este mundo y el más allá. La oscuridad es luz, el silencio vale tanto como el grito. Antirrealista, misterioso, identificado a menudo con el zen y la ceremonia del té, al nô se le relaciona irremediablemente con la aristocracia samurái, que lo patrocinó y encumbró en el siglo XIV. Pero su espiritualidad sigue tan vigente que ha traspasado fronteras de espacio y tiempo, y es estudiado por las vanguardias. El teatro nô fue declarado Patrimonio de la Humanidad en el año 2001.

Noh Reimagined es un proyecto creado por un grupo de actores y músicos de nô provenientes de las más altas escuelas, que ha llevado este teatro refinado, místico y sugestivo a Europa, y que tras pasar por Londres, recaló estos días en Madrid. “Clásicos de Alcalá” los acogió este año y, gracias a la Fundación Japón, Noh Reimagined representó para nosotros, la noche del pasado 4 de julio, piezas maravillosas del repertorio dramático y musical clásico del nô. Con uno de sus miembros, el maestro de flauta nôkan Yukihiro Isso, tuvimos el privilegio de conversar ese mismo día, en los salones del Parador.

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JE: Maestro Isso, bienvenido a Madrid y a esta literaria ciudad de Alcalá de Henares. Es un honor para mí y para mi equipo que haya accedido a hablar para Japan´s Eye.

YI: Muchas gracias.

Yukihiro Isso, descendiente de un Tesoro Nacional de Japón y miembro del grupo Noh Reimagined, es poseedor de una gran simpatía. Va vestido como marca la tradición: kimono negro con el escudo familiar, hakama, tabi y sandalias geta. Habla de forma relajada y, por su actitud, parece encantado de encontrarse con nosotros. Eso me inspira confianza.

©Carlos Estévez

JE: El teatro nô aún es un gran desconocido para el público occidental. Los estudiosos del arte y el folclore japonés lo llaman “teatro aristocrático”. ¿Por qué? ¿Cuál es el origen del nô?

YI: El teatro nô triunfó a partir de la época de Muromachi, en el siglo XIV, en tiempos del shôgun Ashikaga Yoshimitsu. Kanami y Zeami fueron los autores de las obras más importantes. Si me pregunta por el origen, el sarugaku, una danza más antigua, es uno de sus mayores antecedentes. Estas danzas se convirtieron en aristocráticas por medio de los buke, o sea, los samuráis, que gustaban de presenciar y practicar danzas antiguas. Dengaku también. Pero ninguna de estas danzas primitivas tenía el refinamiento artístico del nô. El teatro nô perfeccionó en su conjunto todas esas disciplinas de danza, canto y música.

JE: Otras formas de teatro japonés como bunraku o kabuki, tratan temas históricos pero sobre todo asuntos de la gente común. ¿Cuáles son los temas del teatro nô?

YI: Lo particular del teatro nô es que se mueve a menudo entre el mundo terrenal y el mundo de los muertos. Esto implica que en la trama de una obra nô, el concepto de tiempo nunca es real; se va saltando del pasado al presente, y viceversa. Por eso, en muchas historias aparece un fantasma. Las obras de fantasmas se llaman mugen nô, o también yurei nô.

El grupo Noh Reimagined (Yukihiro Isso a la derecha), representando “Izutsu” en el Teatro Salón Cervantes, el pasado 4 de julio. ©Rubén Gámez

JE: El teatro nô, como otras formas de drama en Japón, se compone a su vez de varias artes. Dicho de otra forma, en una representación de nô intervienen varios artistas: los actores que bailan e interpretan (shite, waki, tsure), el coro de canto y un grupo de cuatro músicos (hayashi). ¿Cuál es la misión de cada uno de estos elementos en la obra nô?

YI: En concreto, yo soy flautista. Creo que, por encima de todo, cada artista ha de conocer bien su arte y hacer el mejor trabajo posible. Juntos, construimos la historia, sin más.

JE: En las referencias que se hacen al nô, se repiten los adjetivos “misterioso”, “anti-intelectual”, “oscuro”. El gran dramaturgo de nô Motokiyo Zeami dijo que “a una obra nô hay que enfrentarse con la mente del principiante”. Es verdad: si, por ejemplo, uno observa los gestos mínimos del actor, cómo mueve el abanico, o cómo se gira, en ocasiones parecen los gestos de un niño que está jugando a algo misterioso. ¿Cuál es la vía para entender y disfrutar del nô?

YI: Sobre las posturas o kata de los actores, es cierto que en la primera mitad de la obra se mueven muy despacio… (ríe). Pero en la segunda parte se aceleran, los movimientos son más rápidos. Esto se ve muy bien en obras como Takasago o Funa Benkei. La forma de disfrutar el nô, para mí depende del tipo de obra. Hay unas donde el aliciente está en el aspecto musical, mientras que en otras lo más interesante es la historia, el valor literario. Fuera de Japón, dada la dificultad del idioma, se prefiere representar piezas que tengan un gran atractivo desde el punto de vista de la danza y la música.

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JE: Entonces ¿coincide conmigo en que hay que intentar ver una obra nô sin prejuicios o ideas preconcebidas?

YI: En mi opinión, e insisto en ello, la música tiene un gran poder de atracción. Como el flamenco (ríe). ¡Paco de Lucía! (Todos le seguimos en la risa. El maestro Isso se considera un admirador del guitarrista español.) La música del nô tiene básicamente ocho compases. El flamenco tiene doce. Pero en ambos casos, hay un último compás de falsete…

©Carlos Estévez

JE: ¿En serio? ¿Hay falsete en el nô? (Río)

YI: Sí, lo hay. Pero Paco de Lucía ha sido un genio en esto. ¡Maravilloso!

El señor Isso parece emocionado recordando al gran maestro de Lucía. Pero tenemos que regresar a la entrevista.

JE: En cuanto al nô, ¿es cierto que está basado más en el ritmo que en la melodía?

YI: En realidad posee ambas cosas, ritmo y melodía, sobre todo desde que el hayashi de tambores y flauta se consolidó. Pero es verdad que la flauta es el único instrumento que ejecuta una melodía, mientras que los tres tambores marcan el ritmo de la obra. Es así.

JE: Es muy interesante. Esto enlaza muy bien con una pregunta que quería hacerle. Según parece, en el teatro nô no hay un director musical, alguien que dirija a los cuatro intérpretes. ¿Cómo se coordinan entonces estos artistas? Su método es el que llaman “aleatoriedad sofisticada”, por completo diferente al occidental.

YI: Pues, la dirección depende de la pieza musical. Hay algunas en la que el taiko es el que dirige y marca los tiempos, mientras que el resto interpreta al compás de este. Otras veces puede ser el kô-tsuzumi, o la flauta. Es variable. A su vez, se da con frecuencia una forma de tocar que se asemeja a un canon; es decir, un instrumento comienza, y al poco otro le sigue detrás, y tras él otro… de modo que no hay un concepto de principio o final de una frase musical, y tampoco se puede distinguir un ritmo regular, porque se solapan todos.

JE: Complicado, pero atractivo.

YI: Sí, lo es.

JE: Antes de seguir con la música, quería preguntarle sobre un aspecto del nô que interesa mucho al público occidental: las máscaras. ¿Cuál es la misión de la máscara, que habitualmente lleva el actor principal (shite) de una obra nô?

YI: Hay algunas obras de nô en las que el actor no lleva máscara; se llaman hitamen-mono. Pero, respecto a ella, le diré que la máscara resulta más interesante cuanto más simple es su apariencia, pues permite al espectador imaginarse lo que hay dentro de ella. Me explico. Si la máscara se inclina hacia abajo y hace este simple gesto (el maestro coloca una mano horizontal delante de la cara), el personaje está llorando. Si hace esto (ahora coloca las dos manos), ¡es que llora mucho!

Me río. Se trata de un ejemplo muy típico, pero nos vale. Es uno de los gestos que más me gustan de los papeles de mujer nô.

©Rubén Gámez

JE: Quiero hacer una observación. No es una pregunta. Una de las cosas que a mí personalmente me impacta de las máscaras de nô, en concreto de las femeninas, es que, si la luz incide sobre la frente, parece reír; si por el contrario la máscara se dirige hacia el suelo, le cae la sombra sobre los ojos y parece cambiar, como si fuera otro rostro. La luz ejerce sobre ella un poder de transformación increíble…

YI: Sí. Es simple y abstracto, por eso invita a la imaginación del público.

JE: Yo no lo hubiera definido de otra manera. (Reímos)

©Rubén Gámez

JE: Hablando ya en concreto de la flauta nôkan, en la que usted es especialista. Parece diferente a otras flautas tradicionales como shinobue o ryûteki, algo más antiguas. ¿Cuál es su origen y cómo está confeccionada?

YI: El origen de la flauta nôkan no se sabe con certeza. Se piensa que en la época de Zeami ya existía. (El maestro saca su nôkan de la cintura de la falda y nos la muestra. Es sólida, austera, muy bonita). Se confecciona con ocho tiras de bambú, que se unen para formar un cilindro y luego este se gira hacia afuera, por lo que la parte dura, que al principio se encontraba afuera, queda hacia adentro. Tiene siete orificios y la embocadura. (A continuación, Isso saca otra flauta, verde y algo más larga). Esta es una flauta para dengaku (un arte anterior al nô). Como no tenía ninguna referencia, la he mandado diseñar con base en un dibujo que reproduce lo que se sabe de esta flauta antigua…

©Carlos Estévez

JE: ¿Es de fabricación totalmente artesanal?

YI: La idea de cómo hacerla ha sido mía. Luego la he encargado a un artesano.

JE: Me gustaría que nos describiera, con sus propias palabras, el sonido del nôkan.

YI: Es como… el silbido de una flecha en el aire. Aunque puede producir otros sonidos, algo más suaves.

JE: Centrándonos en las obras que vamos a ver esta noche en “Clásicos de Alcalá”. Una ellas es un tipo de shishimai, una danza protagonizada por leones, que es parte de la obra Shakkyô, y que precisamente hace unos días vimos representar en la versión del teatro kabuki. ¿Qué diferencias vamos encontrar entre las dos versiones?

YI: En todo caso, hoy veremos la parte de danza que tiene más brío, más fuerza. El león es un animal poderoso y también imaginativo. Shakkyô era originariamente una obra de nô. El teatro kabuki, que es posterior, tomó la sección más divertida y atractiva de la misma, que es esta segunda parte de la que le hablo. La música de shamisen, y los movimientos más intensos de los actores en kabuki, hacen que Shakkyô se vea muy diferente a la versión nô.

JE: Para terminar. Se dice que en el teatro nô no se forjan estrellas, como puede ocurrir en el kabuki, y que los intérpretes no son famosos. Además, aunque existen escuelas de nô, este arte no funciona tanto por dinastías de actores. Díganos cuál es el motivo, y si eso puede condicionar la continuidad del teatro nô en el futuro.

Una servidora, con todo el grupo Noh Imagined al completo (de izda. a dcha.): Kiyoshi Yoshitani (taiko o tambor de suelo), Mitsuhiro Kakihara (o-tsuzumi o tambor de cadera), Yukihiro Isso (nôkan o flauta), Kyosuke Tanabe (kô-tsuzumi o tambor de hombro), Jiichi Asami (actor) y Masaki Umano (actor). ©María Jesús López-Beltrán

YI: Hay algunos actores shite (principales) de nô que son muy conocidos. También entre los músicos hayashi hay artistas célebres que trabajan con éxito en solitario. Algunos músicos están muy apegados a la tradición y a las piezas del repertorio clásico, mientras que otros gustan de innovar, de probar nuevos caminos, y eso influye. Pero en todo caso, el entorno del nô sigue siendo un mundo cerrado y conservador. En Japón, aún se piensa que un aspirante a artista ha de reunir no solo talento, sino unos buenos antecedentes familiares, etcétera… Existen escuelas que ya admiten personas “ajenas”, pero otras tienen miedo a cambiar. Mi postura es permitir la libertad, tanto en las personas como en la música. Hoy por ejemplo, voy a presentar tres obras nuevas que he compuesto, una de ella inspirada en los ritmos del flamenco. ¡Compases flamencos!

JE: ¡Qué emoción! Yo asistiré tanto a la conferencia de esta tarde como al espectáculo del Teatro Cervantes. Tengo muchas ganas de verles en directo.

El señor Isso asiente moviendo mucho la cabeza. Parece haberse sentido a gusto con nosotros. Su cara refleja alegría y agradecimiento.

JE: Maestro, le agradecemos de todo corazón haber tenido con usted este interesante encuentro. Le deseamos junto a su grupo el mayor éxito esta noche en Alcalá, y que tras esta ocasión, vengan más veladas de teatro nô en España. Muchas gracias.

YI: Gracias a ustedes.

©Carlos Estévez

El maestro y yo nos hacemos unas fotos. Me he quedado con ganas de saber más, pero ya casi es la hora del almuerzo japonés; además, esa misma tarde nos espera una conferencia-demostración de todo el grupo, y a la noche, el espectáculo. Mientras caminamos todos hacia el vestíbulo del hotel, Isso me pregunta por Paco de Lucía. “Su muerte ha sido una gran pérdida para ustedes”, me sugiere. Yo asiento. “Sí, fue un genio como pocos, único también en su sencillez”. A lo largo del recorrido, me habla de la técnica del maestro gaditano, que le fascina. Confieso que algunos detalles son tan gaseosos que se escapan a mi conocimiento, pero da igual. El entusiasmo del flautista japonés se me ha contagiado.

No deja de sorprenderme cuán diferentes vemos las cosas de Japón aquí en Occidente, y las de Occidente en Japón. Para nosotros los del Oeste, el arte japonés es un secreto arcano cuyo contenido lleva años descifrar, y a fin de demostrarlo, verbalizamos su belleza intrínseca de una forma pomposa y de algún modo, innecesaria. Sin embargo, para Yukihiro Isso y para todos sus compañeros, el arte del nô parece mucho más simple. Un grupo de niños que juegan a un juego, donde las reglas se fijan en tan solo un momento.

 

Créditos

Entrevista y redacción: ©María Jesús López-Beltrán

Fotografías: ©Carlos Estévez, ©María Jesús López-Beltrán, ©Rubén Gámez (dos imágenes cortesía del Festival Clásicos en Alcalá)

Agradecimientos

Nuestra gratitud al maestro Yukihiro Isso por concedernos este encuentro. Gracias por extensión a todo el grupo Noh Reimagined y a su productora Akiko Yanagisawa por ofrecernos la charla-taller y proporcionarnos tan maravilloso espectáculo en el Teatro Salón Cervantes. Muchas gracias también a Fundación Japón por su mediación para conseguir hacer el reportaje, y mencionamos del mismo modo al Excmo. Ayto. de Alcalá de Henares por permitirnos difundirlo. Doble agradecimiento a Risa Imamura en su condición de contacto de FJ y de traductora simultánea de la entrevista.

 

Para saber más

Yukihiro Isso Official Website

Si quieren más información sobre la música del nô, consulten nuestro artículo La música del samurái

Si desean leer más sobre las máscaras nô, les gustara Leyendo a Kawabata (I). Las mascaras de nô y el ideal de juventud

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