IKIGAI Y LA BÚSQUEDA DE SENTIDO

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En la extraordinaria película japonesa “Vivir” (Ikiru -1952) un funcionario público, tras recibir la noticia de su inminente muerte a causa de un cáncer incurable, es por primera vez consciente de la falta de significado con la que su vida se ha desarrollado y decide poner remedio. Con este argumento, el director Akira Kurosawa reflexiona sobre la capacidad del ser humano para darle un sentido a su existencia.

Ikiru
https://commons.wikimedia.org/wiki/Category:Ikiru#/media/File:Ikiru_poster.jpg

En los últimos años ha adquirido popularidad  el término ikigai, que se define como el hecho de vivir acorde a la realización de los propios deseos. En distintos artículos publicados en castellano, el concepto se relaciona con la causa por la que la población japonesa logra alcanzar la longevidad y la razón de ser.

El libro Los secretos de Japón para una vida larga y feliz de Héctor García y Francesc Miralles, es el resultado de la investigación de los autores que han profundizado en las claves que impulsan a las personas centenarias, a vivir de una manera saludable y feliz, encontrando su ikigai, su propia motivación para hacerlo.

Desde Japan´s Eye nos preguntamos si el término ahora de moda en Occidente está presente y de qué manera, en la vida cotidiana de los japoneses.

Estación en Tokio
© Asami D. Hagiwara

Podría situarse su origen en las palabras kahi-nashi y kahi-ari pertenecientes a una lengua muerta, el  “japonés antiguo”, que según los historiadores data del Período Nara (710-794). Kahi-nashi sería la falta de sentido o significado, siendo kahi-ari el término contrario.

Probablemente la filosofía que fundamenta el ikigai siempre ha existido en la sociedad japonesa, pero según el catedrático de sociología de la Universidad de Waseda, Wada Suichi, los japoneses empezaron a ser realmente conscientes de su significado después de la Segunda Guerra Mundial, ya en la década de los 60. No tanto como pautas que permitan a los jóvenes llegar a mayores encontrando un sentido a su existencia, sino como aquello que las personas jubiladas han de tener en cuenta para vivir de manera saludable, tanto física como mentalmente.

Anciano japonés
© Asami D. Hagiwara

Es interesante vincular esta idea con una ley japonesa vigente hace más de dos décadas, llamada  Kourei shakai taisaku kihon hou 高齢社会対策基本法 o Ley básica de Contramedidas para la Población Envejecida.

Anciana japonesa
© Asami D. Hagiwara

Japón tiene una tasa de natalidad baja y un alto índice de población mayor con gran esperanza de vida; actualmente, las personas mayores de 65 años constituyen un quinto de la población y se calcula que en el año 2050 alcanzarán el tercio.  Es posible que la imagen del japonés entregado a su trabajo, provenga de las generaciones que levantaron el país tras la Segunda Guerra Mundial. Es por ello que los gobernantes habían de prever que personas que habían trabajado tan arduo necesitarían estímulos en su jubilación, por lo que se fomentaron medidas que educaban a la población en pro de una vida activa y participativa, lo que la Organización Mundial de la Salud denomina “envejecimiento activo”.

Esté o no el término enraizado en la mentalidad de los japoneses, lo cierto es que entronca con facilidad  con distintas teorías de la psicología moderna que han reflexionado sobre  la motivación del ser humano para vivir con significado. Suichi Wada afirma que para poder empezar a considerar el ikigai, las personas han de tener cubiertas sus necesidades básicas, tal y como Abraham Maslow explicó en su jerarquía de necesidades humanas: una vez satisfechas las necesidades fisiológicas, de seguridad, de afiliación y de autoestima nuestras acciones pueden ir encaminadas a la búsqueda de la autorrealización. En contraposición, Viktor Frankl, propuso que, incluso en las peores condiciones, el ser humano desarrolla una voluntad de sentido.

En cualquier caso, la propia existencia del término define la filosofía de un pueblo capaz de nombrar con una sola palabra conceptos de gran belleza. Podemos dotarlo de mayor o menor profundidad, como búsqueda de una causa superior que dé a la vida sentido, dirigiendo nuestras acciones o simplemente dejar que nos guíe hacia las pequeñas cosas que animan a las personas a levantarse cada día. Sin duda, el tenerlo presente por sí mismo supone un motivo de impulso.

 

Para saber más

Miralles, Francesc; García, Héctor. Ikigai: Secretos para una vida larga y feliz. Urano, 2016

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