HANAKURA, AUTÉNTICO JAPONÉS EN MADRID

Scroll down to content

Coincidirán todos conmigo en que comer es uno de los mayores placeres de la vida. Cuando una se lleva a la boca un manjar preparado con mimo por expertas manos, cree sentirse en el paraíso. Japón, que de inventar paraísos sabe mucho (ya lo decía Lafcadio Hearn), tiene una gastronomía reconocida a nivel mundial, gracias a sus genuinos sabores y texturas. El umami, o quinto sabor (los otros son dulce, ácido, amargo y salado) ya lo saben, lo “descubrieron” los japoneses. En nuestra revista queremos demostrar que amamos la cocina de Japón. Y hemos decidido crear una nueva sección, Hoy comemos en…, donde mostraremos los restaurantes japoneses más interesantes que existen en Madrid, y si podemos, en otras ciudades españolas.

Ayer visité HANAKURA, uno de los restaurantes japoneses más auténticos de la capital. Y digo que es “japonés auténtico” porque reúne lo que yo considero las tres necesarias condiciones: primero, los platos son originarios de Japón (no hay fusión con la gastronomía de otro país); segundo, se respetan escrupulosamente los procedimientos y los ingredientes para que todo sepa a lo que tiene que saber; y tercero, su dueño es japonés.

© Grupo Hanatokura

Hanakura está situado en una zona céntrica de Madrid, junto a la Plaza de Olavide entre Iglesia y Bilbao, un rincón con aire bohemio donde jóvenes estudiantes y amantes del joie de vivre se congregan para disfrutar del fin de semana o tomar algo después del trabajo. Cuando en el frío mediodía de invierno traspasé la puerta de esta izakaya, como se llama a las tabernas japonesas, me di cuenta de que Hanakura encaja perfectamente con ese ambiente bohemio. Pequeño pero pulcro, con mobiliario y decoración muy sencilla (tan solo un zócalo de madera con suave luz indirecta y un pequeño daruma en una pared, dos peces pintados en negro en la otra), sus dos camareras me recibieron con una simpatía muy natural, sin exageraciones ni tensión, lo cual es fundamental para el cliente. De fondo, suave música pop japonesa, que acompañaba de forma grata tu estancia.

© María Jesús López-Beltrán
© María Jesús López-Beltrán

Yo ya iba con la lección un poco aprendida y sabía lo que quería degustar. Pero me dejé aconsejar por la camarera en cuanto a las cantidades, y la verdad, no me arrepiento. Pedí un okonomiyaki, maguro 3 kan nigiri (un set de tres nigiri de atún de variada confección) y dos nigiri de anguila. Y para beber, mi cerveza Kirin Ichiban de siempre. Me bastó y sobró; ahora pasaré a explicar cada plato. La carta de Hanakura, ya he dicho, es toda japonesa e incluye múltiples variedades de ramen, de udon y diferentes cortes de sushi y sashimi, incluso nabemono (una variedad de estofado menos conocido en España que pienso probar cuando vaya en pareja); cervezas y muchos sake de diferentes calidades. También tiene menús degustación y de mediodía, muy abundantes (a juzgar por los platos que vi sobre las mesas) y de diversos precios. Lo del sake me llamó la atención. No lo pregunté, pero es posible que Hanakura se convierta cada noche en un templo del sake y la tapa nipona.

En una pizarra se anuncian degustaciones de sake.
©María Jesús López-Beltrán

 

Como acompañamiento a la bebida me trajeron un aperitivo, consistente en unos fideos fríos de arroz con sésamo. Buen detalle.

Vajilla y manteles muy sencillos. Eso sí, todo impecable. © María Jesús López-Beltrán

 

Paso a explicar cada plato por orden de servicio:

Maguro 3 kan nigiri, consistente en tres piezas de nigiri (pescado sobre bola de arroz) que contienen tres partes del atún muy diferentes: una de lomo de atún (la carne más roja y consistente), otra de chûtoro (parte del vientre del atún, muy suave, esponjosa y con vetas de grasa) y la tercera de atún flambeado o tostado. En todas las piezas se revelaba un atún de excelente calidad: el chûtoro se deshacía en la boca, dejando en la lengua el ligero dulzor de la “grasa buena” de este pescado, y el lomo tenía también una textura muy agradable, con ese fondo aterciopelado del sushi fresco. Quizá el atún flambeado era el más flojo. El corte del pescado era generoso y cubría todo el arroz, ni más ni menos, como debe ser. El grano del arroz, ni duro ni apelmazado: perfecto. Este plato a mi juicio tiene un precio muy ajustado y conforme a su calidad, pues si lo pidiéramos en famosos establecimientos de sushi de la capital, el precio se incrementaría en más de 2 euros. Y probablemente no lo superaría en calidad.

2 nigiri de anguila. El pescado era muy tierno y a la boca quedaba jugoso tras la parrilla. El único “pero” que le pongo es un cierto exceso de salsa, que le daba quizá demasiado dulzor a una carne tan de por sí sabrosa, impidiendo apreciar su grasa y la intensidad en paladar de este pez viajero, uno de mis predilectos. Su precio, también muy adecuado.

Bandeja con maguro 3 kan nigiri y nigiri de anguila. Las fotografías no hacen justicia a su gran calidad. © María Jesús López-Beltrán

Okonomiyaki. Esta es la que, por simplificar, mucha gente denomina “tortilla japonesa”. Es un plato muy popular en los hogares de Japón; sin embargo, a los restaurantes nipones en España ha llegado hace relativamente poco. Su precio es muy asequible, ya que su masa de huevo, harina y agua se puede rellenar con la carne o la verdura que más guste. Hanakura es uno de los tres (sí, tres) únicos reaturantes de Madrid que sirven este sabroso plato, y dicen que además fue el primero en servir okonomiyaki. Ni en Japón ni ahora en España he sido yo fan del okonomiyaki, pues no me gusta mucho el huevo… pero mis amigos me habían rogado que probara el de este local. Así que lo hice, y me sirvieron Butatama, okonomiyaki de cerdo.

El okonomiyaki va sobre un plato de barro caliente encima de una tabla, y se corta con una espátula de metal. © María Jesús López-Beltrán

Me sorprendió por su jugosidad, a la que contribuía un huevo cocido pero suelto y la tierna cebolla mezclada con tiras de beicon que le daban un toque sutil. El interior del okonomiyaki es mejor que el exterior, pues la tortilla va recubierta por una salsa dulce, mayonesa japonesa y el célebre katsuobushi (lascas de atún seco) que a mi paladar resulta demasiado gustoso. Para gustos colores, pero siendo objetivos, este okonomiyaki estaba muy bueno, y es el mejor de los que he probado fuera de Japón. Lo sirvieron tal cual salió de la sartén, caliente, como debe ser. Tan solo advertir que estaba un poco quemado por la base. Pero fue una eventualidad que no consiguió empañar su rico sabor.

Anoto que entre el servicio del sushi y el del okonomiyaki pasaron 10 minutos, pero esto es perfecto para comensales lentos como yo, que gustan de paladear cada bocado sin prisas.

No quise pedir postre. Aún así, es curioso que no se hacía referencia a ellos en la carta que me entregaron, ni tampoco aparece en su web (a salvo de su mención genérica “postre” en los menús preelaborados). Tendré que consultarlo la próxima vez, aunque por las pizarras de la pared podríamos presumir que nos servirían mochi, dango, o incluso algún sorbete. Decidí sin más pedir un té verde, al que me invitaron. Un té servido completamente a la japonesa: tibio y en vaso de barro. Hanakura es, insisto, japonés de los pies a la cabeza.

 

Keigo Onoda, propietario de Hanakura, y una servidora. © María Jesús López-Beltrán

Y también japonés es el propietario y jefe de cocina, Keigo Onoda, quien al acabar la comida salió a saludarme y con el que tuve una muy grata conversación. Hanakura lleva funcionando ocho años, durante los cuales el Grupo Hanatokura ha abierto otros tres locales en Madrid: Kagura, Kagura Express (estos dos especializados en ramen) y Kuraya. Se ve que Onoda es un hombre luchador, interesado por sus clientes y pendiente en todo momento de la marcha del negocio. “Acabamos de renovar la carta, es necesario introducir mejoras cada cierto tiempo”, me comentó. “No estoy en un local fijo. Una vez me verás aquí, otras veces en el local del Mercado o en los demás bares. Trabajando un poco en cada sitio.” Desde el ambiente, hasta los platos, e incluso el trato del señor Onoda, nos llevan a un Japón familiar y cercano. Lejos de la imagen estereotipada del japonés refinadísimo y caro (que restaurantes hay así, a Dios gracias), los sabores de Hanakura te hacen sentir como si estuvieras en tu casa… de Japón. Todo bueno, sencillo, grato y en definitiva, auténticamente japonés. Sin duda volveré.

 

Hanakura

Calle Murillo, 4 – 28010 (Madrid)

Precio medio en Carta: 25 euros/ persona

Reserva (preferible)

Sitio web

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: