Cuentos de Tokio (Tokyo monogatari): Vigente Ozu

Scroll down to content

Estos días en los que estamos inmersos sin remedio en la vorágine festiva, Cuentos de Tokio podría ser un relato navideño triste, pero a la vez carente de las sensiblerías con las que nos bombardean en esta época del año. Un cuento sobre reencuentros, sobre relaciones familiares en la distancia, sobre el afecto sincero no sujeto a la consanguinidad, un cuento en el que los buenos solamente quisieron hacerlo lo mejor posible y los malos no lo son sino de acuerdo al inevitable distanciamiento emocional que muchas veces acontece en las familias. Un cuento que describe a la perfección cómo ayer, hoy y mañana, los hijos antepondrán su propia vida desde el momento en el que abandonan su más o menos confortable nido.

IMG_20171203_125343_606
“Cuentos de Tokio”. Fotograma

Hace unas semanas tuve la oportunidad de revisar CUENTOS DE TOKIO, imprescindible película japonesa, en pantalla grande gracias a las proyección del grupo Arrebato Zinema , divulgadores del cine clásico en Bilbao.

Tokyo_monogatari_poster_2
Póster Tokyo monogatari. Fuente: Wikimedia Commons

La magia de la pantalla grande acompaña la enorme sencillez con la que su director Yasujirô Ozu (1903-1963) muestra una historia universal acontecida en los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial. En su película más reconocida presenta la vida familiar, como es una constante en sus obras, consiguiendo que el espectador de cualquier época  y cultura, sintonice con la cotidianidad de esta historia rodada en 1953.

Onomichi, pequeña ciudad cercana a Hiroshima. Una pareja mayor (el actor Chishu Ryu, presencia constante en el cine de Ozu y la actriz Chieko Higashiyama) prepara una visita a dos de sus hijos en Tokio (un tercero vive en Osaka). El matrimonio tuvo cinco hijos: uno de ellos murió en la guerra y aún conviven con la más pequeña. Ozu presenta imágenes de la ciudad de Onomichi, conocida por sus templos, en contraposición a otras que representan el desarrollo industrial de la gran ciudad, con sus humos grises e insalubres ( la vida tradicional frente a la moderna) y lo muestra carente de juicios, haciéndonos comprender las ventajas e inconvenientes de habitar cada lugar. Los hijos se marcharon a las grandes ciudades, y sus padres se sienten afortunados de que hayan podido prosperar.

_20171203_141544
“Cuentos de Tokio”. Fotograma

El matrimonio llega a Tokio y son recibidos por sus hijos en la casa de uno de ellos, médico de barrio; los nietos parecen no recordarles, lo que indica que han pasado muchos años desde la última vez que se vieron. Provenientes de una ciudad pequeña, en Tokio se sentirán desorientados, y a pesar de su constante resignación y completa ausencia de queja, pronto comprenderán que sus hijos han cambiado.  De este modo el director refleja la desintegración de la familia tradicional.

La cámara fija de Ozu nos convierte en espectadores, que observan a una distancia prudencial la intimidad de esta familia. La mirada la sitúa a la altura de una persona sentada en el tatami,  lo que proporciona una proximidad a la vida de los personajes  y al mismo tiempo un gran respeto : observamos desde el interior pero evitando acercarnos demasiado. En cierto modo se asemeja a la distancia interpersonal en la cultura japonesa, cortés y en absoluto invasiva. En diversas ocasiones, la cámara permanece unos segundos enfocando una estancia vacía, dotándola de vida y convirtiéndola en un elemento narrativo más.

_20171203_141618
“Cuentos de Tokio.” Fotograma

La llegada es protocolaria; los hijos atienden a los padres y se preocupan por su acomodo, pero evitan la cercanía emocional. La presencia de Noriko , su  nuera y viuda de su hijo desaparecido durante la guerra , apunta desde el principio a la amabilidad desinteresada de la joven. Este personaje, interpretado por la musa del director, Setsuko Hara, consigue por su bondad, la inmediata simpatía del espectador frente a las egoístas y a veces mezquinas actitudes de los hijos del matrimonio. Su generosidad y humildad cala profundamente en el corazón de los ancianos.

Kyōko_Kagawa_5
Setsuko Hara y Kyòko Kagawa. Fuente: Wikimedia Commons

Los  padres confiaban en que sus hijos tendrían éxito en la gran ciudad, pero descubren una vida modesta en las afueras. A pesar de la desilusión, comprenden las dificultades. Ozu rueda la mayor parte de la película en estancias cerradas, permitiéndonos no sentir asfixia mientras muestra la sucesión de puertas correderas, que a veces llegan hasta una ventana que muestra el exterior. La introducción de elementos externos o imágenes de la naturaleza están cuidadosamente ubicadas en el metraje, para acercarnos a los sentimientos de los protagonistas sin dramatismo, con una sucesión de situaciones sencillas y diálogos austeros. Ahí radica la grandeza de Ozu, en su aparente simplicidad, que sin embargo consigue dejar un poso desgarrador en todo aquel que entienda su mirada. La historia va sucediendo de manera pausada, proporcionando el tiempo necesario para poder digerir el mensaje y que éste penetre y ya nunca se vaya.  Así traspasan sus silencios en forma de nostalgia por lo inevitable en la existencia.

_20171203_125815
“Cuentos de Tokio”. Fotograma

Es esa consciencia de lo inevitable lo que dota de conformidad a los ancianos ( “los hijos nunca satisfacen a los padres”), mientras que la falta de esta conformidad y el idealismo de la juventud, hacen que la hija menor considere la vida “decepcionante” al darse cuenta de la ingratitud de sus hermanos.

Tokyo_Monogatari_1953
Tokyo_Monogatari_1953, Fuente: Wikimedia Commons

Obligado es visionar esta película, en la que los arrepentimientos llegan siempre tarde, para una época del año cargada de propósitos superficiales y uniones de artificio. Cuentos de Tokio ha sido considerada la mejor película de la historia del cine (2012), según una encuesta entre expertos de la revista británica especializada Sight and Sound . Su director Yasujirô Ozu, es un maestro de estilo inconfundible: quien mejor ha plasmado el pensamiento y la estética japonesa.

Ficha Filmaffinity Cuentos deTokio

 

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: