EL TERCER ASESINATO (SANDO-ME NO SATSUJIN)

Hoy, en este otoñal día, traigo un estreno cinematográfico de altura, cine de estrados. EL TERCER ASESINATO (SANDO-ME NO SATSUJIN, 三度目の殺人), última película de Hirokazu Kore-eda.

© Filmaffinity

El abogado  Shigemori acepta el trabajo de defender a Takashi Misumi, un hombre acusado de asesinar a su jefe. El caso se presenta difícil, ya que Misumi ha cambiado su versión de los hechos muchas veces, y donde parecía distinguirse el dinero como móvil del crimen, aparece la sombra de la venganza por unos hechos terribles. Además, el acusado arrastra a sus espaldas otro crimen cometido hace treinta años. Por encima de la verdad, Shigemori ha de ofrecer al jurado una versión convincente que evite el cargo de asesinato, pues de lo contrario , Misumi se enfrenta a la pena de muerte.

Fotograma de la película. (© http://www.decine21.com)

El tercer asesinato es el duodécimo largometraje del siempre solvente director Hirokazu Kore-eda, y el primer “drama judicial” (si lo queremos llamar así) de su filmografía. Él, que nos tiene acostumbrados a las historias familiares o sociales narradas con gran humanidad y sobre todo belleza, aborda esta historia de verdad-mentira, crímenes y abogados, respetando la esencia del género, pero convirtiéndolo una vez más en una reflexión sobre los sentimientos humanos más íntimos.

 

La verdad es solo la que nos dejan ver. El juego de la justicia y quién reparte juego

Misumi es un ilusionista y un mentiroso nato, que ofrece a Shigemori y sus colegas un relato diferente de los hechos en cada encuentro que mantienen tras las rejas de la cárcel. Pasa de negar haber matado al empresario, a confesar que lo ejecutó para robarle; más tarde implica a la familia de este, mostrando unas pruebas que los ponen contra las cuerdas. Complicando más el caso, Sakie, la hija del asesinado, emerge como una pieza inquietante. Shigemori se ve inmerso en un juego de pistas, donde Misumi es el amo absoluto. En un momento parece estar próxima la solución, pero ¿es la verdad? ¿o es simplemente lo justo? ¿Quién determina la verdad o la justicia?

Fotograma de la película. (© Rotten tomatoes)

Lo cierto es que, a cada paso, se va desvelando una podredumbre cuyo hedor va impregnando a todos los protagonistas, y que no viene precisamente del cuerpo del muerto, sino de hechos y cuestiones del pasado.

Misumi confiesa a Shigemori lo que les ocurrió a sus canarios. “Antes de venir a la cárcel, los maté. ¿Cómo iban a sobrevivir solos?” Los enterró, y sobre su pequeña tumba colocó una cruz. Más tarde, le dice al abogado: “Bueno… No le dije algo. A uno lo solté y echó a volar. ¿Por qué? Quería saber qué se sentía al ejercer la justicia de ese modo, dejar a alguien libre.”

 

Hay quienes no deberían haber nacido

Exageraría si dijera que El tercer asesinato es una llamada colectiva e individual a la reflexión sobre nuestro propósito en la vida. Pero sí nos devuelve una pregunta eternamente presente: si una vida miserable (por cualesquiera motivos: salud, moral, etc…) merece ser vivida. El debate parecería hoy en día circunscrito a la esfera de lo íntimo de cada uno y relativo a su propia vida. Pero todo se complica si hablamos de la muerte de otros, por ejemplo, del aborto, de la eutanasia, o como en este caso, de la pena de muerte. ¿Merece alguien morir por matar a otro, o por cometer atrocidades? ¿Puede alguien arrogarse el derecho de disponer de una vida? Esta cuestión es el sustrato filosófico que abona la trama de El tercer asesinato, donde los diálogos, fundamentalmente los cara a cara entre Misumi y Shigemori (lentos, maravillosos primeros planos de los dos actores), van desvelando las intenciones y sentimientos de ambos.

En Japón aún existe la pena de muerte por ahorcamiento, solo reservada a los delitos de asesinato o traición.  El anciano juez Shigemori, padre del protagonista de la película, cuestiona si hizo bien al aplicar una justicia tan blanda a los criminales. “Hay individuos que nacen con el don del crimen, son irreparables”, afirma decepcionado.  Misumi ha matado ya a dos hombres y parece imperturbable, no teme ir al patíbulo. Podría ser un asesino nato. Misumi es pobre, no tiene familia, ni trabajo, su hija le odia. Podría ser, simplemente, un hombre a quien no le importa nada.

-¡Algunas personas no deberían haber nacido!

-¿Qué está diciendo, Misumi? No sé como puede hablar de esa forma.

-¿No es así como ustedes los jueces solucionan las cosas?

Fotograma de la película. (© El País)

Mención especial merecen las escenas de careo entre Shigenori y Misumi, espléndidamente interpretadas por los actores (Masaharu Fukuyama y Kôji Yakusho, respectivamente) y rodadas de forma magistral por Kore-eda. Entre los dos hombres se establece una identificación espiritual, pues se encuentran abandonados, cada uno a su manera. La forma de rodar, con muchos primeros planos en las escenas más intimistas y una fotografía de tonalidades pálidas, le da importancia al conjunto y permite concentrarse en los diálogos, tan importantes para desvelar una trama con muchos giros, y que a veces resultan un poco crípticos, poco claros. Misumi es una especie de alienígena, que apenas mantiene contacto con este mundo salvo con Shigenori, y eso nos lo muestra Kôji Yakusho con una excelente interpretación. Kore-eda imprime un ritmo lento a la película y deja a los actores que se tomen su tiempo para mirar, suspirar, hablar. Esto no elimina el suspense, sino que más bien tiende a aumentarlo, pero esto no sería así de no ser por la calidad de todos los ingredientes. La resolución de la trama la salva el director con un notable, sin meterse en grandes líos ni dar finales decepcionantes (que hubiera sido lo más peligroso), prefiriendo dejar la conclusión “abierta” antes que aventurarse. En ese sentido, El tercer asesinato no es demasiado arriesgada, por lo que es posible que no pase a la historia como una de las mejores películas de Kore-eda, ni del cine contemporáneo de Japón.

Fotograma de la película. (©www.decine21.com)

 

En definitiva, creo que El tercer asesinato es una película interesante, bien hecha, cuyos misterios nos mantienen atrapados y nos hacen pensar por lo menos un rato. Solo por eso, merece la pena ir a verla.

Y recordad. El cine… a ser posible, en versión original.

 

Ficha Filmaffinity 

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