NIHON BUYÔ, LA DANZA DE JAPÓN

Nihon buyô (日本舞踊), llamado también Buyô o Nichibu, es un arte escénico que combina danza y pantomima, y que tuvo su momento dorado en el Japón de los siglos XVII y XVIII (Época Edo), como integrante de las danzas del kabuki, teatro popular japonés. Esta “danza tradicional japonesa” consiste en ejecutar un catálogo de movimientos, unas veces pausados, otras veces acrobáticos pero siempre fluidos y estilizados, manteniendo los pies muy firmes deslizándolos sobre el suelo y casi siempre sosteniendo en la mano un abanico, un pañuelo o una vara de cerezo.  A lo largo de la historia se ha hecho tan popular, que ya hoy nihon buyô es un arte  con entidad propia, que se representa de forma independiente en los teatros de Japón y del resto del mundo. Especialmente conocidas son las danzas nihon buyô que realizan las geishas, sobre todo en Kioto, sede del ya conocido “mundo flotante”.

Imagen de dominio público

Su origen es remoto, si se tiene en cuenta que ya en el Kôjiki (primer libro legendario de Japón escrito en el año 712 D.C.) se retrata a la diosa Amenôzume-no-mikoto danzando de manera muy similar con una rama de bambú en la mano. Más tarde, ya en el siglo XVII, Izumo no Okuni representó renovadas estas danzas en los suburbios de Edo, dando lugar al teatro kabuki. Buyô  en realidad es una combinación de varias corrientes escénicas que se generaron en Japón: tiene elementos de la danza aristocrática bugaku (gagaku) y de la ritual sintoísta kagura (ambas anteriores al siglo IV D.C.), también toma movimientos y música del , drama lírico japonés, y por supuesto la espectacularidad del teatro popular kabuki, tanto en la parte de mímica gestual como en el maquillaje utilizado. Quizá es por la combinación de todos estos influjos y por haber sobrevivido al paso del tiempo que la élite cultural japonesa de la Época Meiji (siglo XIX) le dio el título de Nihon Buyô, “danza tradicional de Japón”.

Los bailarines, hombres o mujeres, suelen danzar vestidos con kimono, que puede ser más sencillo o más colorido dependiendo del contexto, siendo especialmente llamativo el atuendo cuando se trata de la variedad de kabuki, ya que en ella se utilizan kimonos de brocado y las pelucas (katsura) propias de este teatro. Lo que sí resulta esencial es el uso del abanico (sensu): se trata de un instrumento simbólico, destinado a representar diferentes objetos, las estaciones del año, y la edad o sexo del personaje; en el caso de las geishas, veremos que este abanico a veces es sustituido por una rama larga de cerezo. La música también es un aspecto muy importante. El nagauta o canción larga suele contar una historia que sirve de contexto a la danza, y al cantor le acompaña el shamisen (laúd japonés de tres cuerdas), la flauta de bambú y los tambores, de mano (kotsuzumi) y/o de baquetas (taiko).

©Geimaruza

A pesar de tener unos pilares comunes, diferentes variedades de nihon buyô se dan en Japón. Entre las más conocidas está kabuki buyô, que triunfó en Tokio (Edo) con fuertes tintes de este teatro popular, frente a kamigata-mai, que se originó en la zona de Kansai (Kioto y Osaka), y cuyos movimientos son más pausados y contenidos, haciendo uso de los vacíos y los silencios por influencia del simbólico y recatado teatro . Esta segunda variedad ha derivado en jiutamai (1) (地唄舞), un baile que por su delicadeza y refinamiento, se suele representar en espacios más reducidos, como los restaurantes o las casas de geishas, formando parte de la actuación de estas.

Jiutamai. Foto de dominio público

Por haberse generado en gran parte dentro del contexto del teatro, las danzas nihon buyô no solo entretienen sino que también cuentan historias, y es mediante el canto y el movimiento del cuerpo del bailarín que el espectador las siente y las comprende en su totalidad. Es por ello que el objetivo de nihon buyô es transmitir sentimientos y emociones a través del baile.

Desde el siglo XVII han surgido escuelas en Japón, que en la actualidad siguen siendo el referente para todo el que aspire a formarse en danza tradicional japonesa. Nishikawa, Fujima, Bando, Hanayagi, Inoue y Wakayagi se han encargado de preservar este preciado arte escénico. También la Fundación Nihon Buyô, con sede en Tokio, organiza talleres, demostraciones, y representaciones por todo el mundo.

En España contamos desde hace cuatro años con Noriko Hata, que se formó en el estilo de Wakayagi  y ha representado nihon buyô en diversos lugares de nuestro país. Asimismo organiza periódicamente talleres de esta danza  en Madrid. La intérprete, oriunda de Kioto, es además maestra de kitsuke (arte de vestir kimono) y experta en imagen y protocolo nipón, todo un lujo al alcance de los españoles que amamos la cultura japonesa.  Tengo el placer de conocerla personalmente, y gracias a ello os traslado unas reflexiones de la artista sobre nihon buyô:

JE: Usted proviene de Kioto, lugar emblemático de las artes relacionadas con la danza y la música, además de ser la capital histórica de las geishas. ¿Cuándo surgió su interés por el baile nihon buyô?

NH: Empecé de pequeña, cuando mi madre comenzó a llevarme a clases, de modo que en principio no se trataba de algo voluntario. Pero gracias al orgullo y alegría que me proporcionaba el ejemplo de mi madre, también bailarina, seguí entrenando con una maestra de la Escuela Wakayagi.

© Noriko Hata

JE: Se dice que la vestal y bailarina Izumo-no-Okuni es quien dio forma al nihon buyô tal y como se conoce hoy, al igual que se la considera la pionera del teatro kabuki. La diferencia está en que nihon buyô lo pueden realizar las mujeres, mientras que el kabuki solo lo pueden interpretar hombres. ¿Es nihon buyô un arte reservado al sector femenino?

NH: En la práctica las alumnas suelen ser en su mayoría mujeres.  La especialidad más conocida y demandada es jiutamai, diseñada para bailar en una habitación, como por ejemplo las casas de geishas.

JE: ¿Cuántos años de aprendizaje se requieren para ser bailarín de nihon buyô?

NH: Depende del ritmo de cada uno. En mi caso, yo practicaba al mismo tiempo que regentaba mi salón de belleza, y más o menos necesité cinco años para dominar los movimientos básicos.

JE: ¿Es necesaria una condición física especial, o una edad límite, para practicar nihon buyô?

NH: No hay una edad límite para empezar en el nihon buyô. ¡Yo conocí a una señora que empezó a aprenderlo a los 88 años! Como sabemos, las mujeres japonesas viven mucho tiempo… Pero si la danza es parte del entrenamiento para ser maiko (aprendiz de geisha), has de ser menor de dieciocho años.

JE: En los diferentes talleres y cursos que los profesionales de nihon buyô imparten en Tokio y en otras ciudades del mundo, las clases de danza van acompañadas de un cursillo para aprender a ponerse el yukata (kimono ligero). ¿Por qué?

NH: En todas las clases profesionales se lleva yukata porque se suda mucho y también supone menos tiempo cambiarse. Pero las maikos entrenan con kimono, excepto en verano.

© Arts Council Tokyo

JE: En la actualidad se dice que hay unos 5.000 bailarines de danza tradicional en Japón. El Departamento de Asuntos Culturales de Tokio, a su vez, realiza talleres de nihon buyô y otras artes japonesas para los extranjeros. ¿Cree que la danza japonesa tradicional tiene futuro? Y relacionado con esto, ¿existe un hueco en este arte para los no japoneses?

NH: Para aprender todas las artes japonesas, tales como el baile, la ceremonia del té y el arreglo floral, la persona tiene que matricularse en una escuela como la casa Wakayanagi, que pertenece a lo que se llama un iemoto seido (家元制度), una institución superior bajo la cual se consigue una homologación, por la que la escuela abona un dinero. Esto hace que para poder bailar en un escenario se necesite pagar mínimo 100.000 yenes (aproximadamente 600 euros), y por tanto las clases son caras y hacer nihon buyô en Japón está reservado a personas con elevados ingresos. Por tal motivo los jóvenes japoneses están perdiendo el interés por el nihon buyô. Creo que este género se debería abrir más a público y alumnos extranjeros.

Dejamos aquí el enlace a la web de Noriko Hata, para todos los que estéis interesados en conocer más el trabajo de esta artista.

Nihon buyô, en suma, es una disciplina que une baile y drama, música y espectáculo. Es un arte total y a su vez parte esencial de otras artes, sin el cual estas no existirían, como el kabuki. Confiamos en que, más pronto que tarde, nihon buyô se conozca cada vez más fuera de las fronteras de Japón y pronto en España podamos disfrutar de esta hermosa danza.

 

Para saber más

Nihon Buyo Foundation (en inglés)

Japan Dance Association (en japonés)

Escuela Wakayagi Sitio Oficial (en japonés)

Vídeo de la pieza de kabuki buyô Fuji Musume (muy recomendable)

 

Notas al pie

(1) Jiutamai es una de las más elegantes danzas clásicas japonesas. Realizada en castillos y palacios en épocas históricas, fue introducido más adelante en las familias de la clase media y de la clase alta. Esta danza también se ha realizado en los barrios de entretenimiento por las maiko de Kioto y geishas de Osaka. Su historia se dice que tiene más de 400 años de antigüedad, originando en las danzas espirituales dedicadas a los dioses. Este estilo está concebido para ser realizado en un espacio íntimo, para ver la danza de cerca. La coreografía se basa en movimientos humanos naturales, con frases más sutiles que los gestos exagerados del estilo del kabuki.

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