“LA NATURALEZA DEL SAMURAI”

LA NATURALEZA DEL SAMURÁI, una recopilación de estampas ukiyo-e pertenecientes a la época de Edo, entre los siglos XVIII y XIX de Japón, se expone en Madrid (España) desde el 27 de abril de este año. Ukiyo-e es un tipo de xilografía o grabado realizado a base de planchas de madera  con las que se superponen colores y entramados, y que gozó de enorme popularidad con el florecimiento de la cultura de las ciudades, en el Japón pacificado del shogunato Tokugawa. Estos hermosos grabados, en total 60, se agrupan en tres temáticas para mostrar cómo humanidad y naturaleza en Japón están íntimamente unidos.

Sin querer cuestionar el criterio de sus comisarios (no en vano han contado con el prestigioso profesor David Almazán), el título de la exposición podría haber sido otro, ya que las obras aquí expuestas no se centran exclusivamente en los samurái, si bien hay una parte importante dedicada a su figura.  Porque LA NATURALEZA DEL SAMURÁI nos habla de la cultura como fenómeno humano, que al igual el hombre y la naturaleza, es belleza y cambio.

 

Estampas de guerreros

Esta primera parte, ubicada en la entrada de la galería, nos muestra al samurái a caballo (nunca mejor dicho) entre la historia y la leyenda. Frente a estampas de personajes reales como Goto Matabei, héroe de las “guerras de pacificación” de Toyotomi Hideyoshi (s. XVI) y lugares históricos como Dan no Ura, encontramos imágenes de actores de kabuki que los representaron en el escenario. Los yakusha-e (estampas de actores) fueron en los siglos XVII y XVII un producto de consumo masivo en la clase popular japonesa, como lo son ahora libros y revistas.  Su plasmación en un grabado hacía perdurar al samurái, que tenía una vida gloriosa y a la vez efímera, como la de las flores, las cuales podemos ver en otra parte de la muestra.

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La belleza de la naturaleza

La naturaleza y el paso de las estaciones fueron y siguen siendo hoy, fundamentales en la vida de un japonés. De los paisajes y la flora trata el segundo apartado de la exposición. La climatología y los fenómenos naturales (lluvia, cerezos, luna) se asocian con el espíritu y los estados de ánimo. Mono no aware, concepto japonés del que hablamos recientemente en Biishiki, el sentido de la belleza sería un gran ejemplo de ello.

Luna llena en Takanawa, Andô Hiroshige
Nakatsugawa, Andô Hiroshige

También las rutas o caminos que unían las grandes regiones de Japón en tiempos antiguos, se asimilan al camino espiritual y vital. Es el caso de la ruta de Tôkaidô, que conectaba Edo (actual Tokio) con Kioto a lo largo de casi 500 kilómetros, y que en el siglo XVIII recorrían miles de personas para hacer negocios o reunirse con sus familias, dando lugar a múltiples historias que forman parte de imaginario popular japonés.

Gran Puente de Sanjô (serie “Cincuenta y tres estaciones del Tôkaidô”), Andô Hiroshige

Del mismo modo, la naturaleza a pequeña escala, un animal o una flor, eran símbolos de cualidades  o estados del alma, como la paciencia, la sabiduría o la perseverancia. En esta muestra hay estampas que representan a la grulla (longevidad) y a la carpa koi (fortaleza), esta última de manos de Keisai Eisen (1791-1848).

Carpa ascendiendo una cascada, Keisai Eisen

Las flores y plantas, así como los pájaros, fueron motivos centrales de la pintura y el grabado del período Edo. Estos grabados no solo suponen la máxima expresión del transcurso de las estaciones, sino que su delicada belleza generó mucho afán por coleccionarlos cuando, finalizando el siglo XIX, este arte se dio a conocer en Occidente. En la exposición contamos con series de flores de Sakai Hôitsu, artista de ukiyo-e y pintura del siglo XVIII, y también con toda una gama de pájaros de Imao Keinen, pintor de shin-hanga (“nueva pintura”, siglo XIX-XX). Los escribanos de cuello oscuro y pluma rojiza se alternan con los crisantemos en las series de otoño de este autor.

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Los placeres del mundo flotante

Ukiyo-e representa a un mundo frágil, que no es real sino un sueño destinado a desvanecerse (uki, 浮, “flotante”; yo, 世, “mundo”; e, 絵, “pintura”). De ahí que la cultura japonesa urbana de los siglos XVII y XVIII, desmarcándose de los viejos estamentos samurái, impulsara el cultivo del ocio y de los placeres como el teatro (kabuki, bunraku), la danza (geishas), el deporte (sumô) o la música. El pueblo llano, en el cual se contaban acaudalados comerciantes, se movían en una “sensualidad regulada” por el régimen Tokugawa, que aisló los barrios de prostitución como Yoshiwara, a la vez que concedió licencias para abrir grandes teatros de kabuki y bunraku donde se representaban obras de temática vulgar (incluso burlesca o crítica con el sistema) sometidas a la censura. Esta moral de doble rasero la testimonian los censores que aparecen en los créditos de algunas de las estampas expuestas, junto al nombre del artista y del editor de las mismas. El grabado de dos actores de kabuki con un mensaje oculto hanji-e (判じ絵, “rompecabezas”) firmado por Utagawa Hiroshige, asimismo muestra cómo había que jugar con el lenguaje escrito y visual para eludir las prohibiciones del régimen.

En este apartado de la exposición son protagonistas los actores de kabuki, uno de cuyos valedores artísticos fue el enigmático Sharaku. Aquí podemos ver la famosa estampa de busto de Otani Onjii III. Tampoco hay que olvidar a las bijin, “mujeres hermosas”, representadas por las geishas en certámenes de poesía o por las cortesanas celebrando la floración de los cerezos. Los luchadores de sumo (auténticas estrellas en ciudades como Osaka), de los cuales es amable ejemplo la estampa  de Kyûmonryû y Wadadahara, también se encuentran reflejados en la muestra. Y algunas escenas cómicas de la vida cotidiana completan el conjunto.

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Sería de agradecer que LA NATURALEZA DEL SAMURÁI no se acabase en Madrid y fuese acogida en otras ciudades de España. Naturaleza y cultura de Japón se entrelazan a lo largo de su historia, en este caso a través del arte del ukiyo-e. Y el virtuosismo y expresividad de las estampas japonesas se visionan con enorme placer.

Galería de Arte Odalys. C/ Orfila, 5  28010 Madrid

“La naturaleza del samurái”. Del 27 de abril al 27 de mayo de 2017

 

Nota: Todas las imágenes pertenecen a la © Galería Odalys Madrid. Su muestra aquí cuenta con el consentimiento de sus responsables para uso editorial y no lucrativo.

 

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