WAKACHIAI NO KAI. COMPARTIR EL DUELO

por YUKI SANO

Foto: ABC News ©

Unas cuatro o cinco personas, calladas y deprimidas, están sentadas en círculo en una habitación tranquila. El facilitator (facilitador)[1], que está sentado entre ellos, empieza a hablar en un tono suave: “Vamos a comenzar Wakachiai no kai”.

El Wakachiai no kai es una especie de grupo de autoayuda para aquellas personas que perdieron a sus seres queridos. Ni que decir tiene que cualquier muerte es triste, pero hay quienes no pueden llevar una vida normal tras el gran golpe de la pérdida. Este encuentro se prepara para ellos. Wakachiai (分かち合) es una palabra japonesa que significa “compartir”, y se podría decir, en este caso, compartir el duelo. Allí hay algunas reglas: nunca contar a nadie lo que se haya escuchado en esta reunión, no criticar a otros miembros de la sesión, ni darles consejos, ni comparar las situaciones en que se encuentra cada uno, por ejemplo. Así, este pequeño espacio se convierte en un lugar seguro y libre donde pueden contar todo lo que guardaban en su corazón; tristeza, pena, ira, arrepentimiento, dolor, recuerdos…, todo lo relacionado con el fallecimiento de sus seres queridos. Se les permite llorar o enojarse sin reservas, nadie lo impide. También si no quieren hablar, pueden quedase sin decir palabra.

 

Los japoneses en general detestamos molestar a los demás. Creo que tenemos tendencia a cumplir con las expectativas aun a costa de contenernos. Esta mentalidad conforma una sociedad sosegada, sin embargo, por otra parte puede provocar problemas a la hora de enfrentar el proceso del duelo. Ante los amigos y la familia, que suelen decirle por su bien “No te desanimes” o “Que te recuperes pronto”, el afectado se ve frecuentemente obligado a fingir y a recobrar el ánimo para tranquilizarlos. No obstante, en realidad sigue sintiendo un profundo dolor que ya no puede confesar a nadie y resulta que esta conducta forzada impide una verdadera recuperación.

Los cerezos de Tohoku florecieron incluso el año del tsunami. (Foto: Koichirô Koizumi ©)

 

Esta ayuda para los que sufren el duelo se conoce en Japón como grief care o grief support. Trabajé en una ONG que se dedica al grief (“duelo” en español) durante dos años después del gran terremoto y tsunami en 2011 del que resultaron más de 15.000 muertos y, por tanto, un gran número de familiares y amigos afectados. Aunque se llama care (“curar”), los miembros de la ONG que tratan a los participantes del Wakachiai no kai, no son médicos, aunque algunos sí. La mayoría son ciudadanos, los que tienen sus trabajos o ama de casa, y tras recibir determinados cursos de capacitación, ayudan a organizar las sesiones. De hecho, su labor no tiene por objeto, como podría imaginarse, desarrollar una terapia psicológica, sino solamente preparar un entorno cordial, con café, té y un poco de dulce. Nada más.

Dicen que hablar constituye una terapia natural. Efectivamente, al hablar con sinceridad de sus sentimientos con quienes comparten una misma aflicción, cada uno va mejorando por sí mismo. A veces, este proceso requiere bastante tiempo, sin embargo, la recuperación llegará sin falta. Resultaba emocionante ver con mis propios ojos cómo personas que habían sido abatidas por un dolor indescriptible (conforme a la regla, no puedo escribir los detalles), aceptaban esa durísima experiencia y volvían a retomar sus vidas. No puedo expresar cuánto me estimulaba el ejemplo de estas personas y la resiliencia [2] que poseemos. En mi opinión, lo importante para apoyarlos es creer, a pesar de que ahora estén desesperados y sumidos en una profunda pena, que se sobrepondrán algún día, aunque lleve mucho tiempo. Para eso existe el Wakachiai no kai, un lugar donde encontrarán la simpatía, la sinceridad, la serenidad y la esperanza, en el que van a superar los momentos difíciles.

 

Para saber más

NPO Sendai Griefcare

Japan Disaster Grief Support Project

(Páginas en japonés. Aconsejamos por su gran interés colocar el traductor automático de Google en su configuración de japonés a inglés. Su calidad es mejor que al español)

YUKI SANO  proviene de Sendai, norte de Japón. 
Mientras trabajaba en una compañía 
de construcciones, aprendía español 
por su cuenta como afición. En 2011 
fue testigo del gran terremoto y tsunami 
de la región de Tohoku, siendo su ciudad 
una de las zonas más afectadas.
Por ello trabajó durante dos años para
una ONG que apoya a las personas
que perdieron sus seres queridos. 
Hace tres años decidió venir a España 
para perfeccionar su español y ser traductora.

 

Notas

[1] Persona que se desempeña como instructor u orientador en una actividad

http://dle.rae.es/srv/search?m=30&w=facilitador

[2] Capacidad de adaptación de un ser vivo frente a un agente perturbador o un estado o situación adversos

http://dle.rae.es/srv/search?m=30&w=resiliencia

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