SETSUBUN. ¡DEMONIOS FUERA!

Si hay un aspecto común a todas las culturas de una punta a otra del Globo, es la superstición. De todos es sabido que en Japón existen muchas, al tener esta tierra una vinculación espiritual con la naturaleza. Su máxima manifestación se encuentra en el shintô, la religión primitiva nipona, que hace tiempo esbocé en uno de mis artículos. Pero, frente al ostensible decaimiento de la religión en el mundo occidental, el shintô japonés no es cosa de tomar a la ligera. Desde los salaryman de Tokio hasta los jóvenes más ultramodernos, pasando por los ancianos, todos tienen la visita a los santuarios shintô como parte de su vida.

En el País del Sol Naciente los kami o espíritus de la naturaleza pueden adoptar diversa apariencia, no solo de fenómenos naturales sino también como formas humanas. En la cultura española encontramos al diablo en forma de Perro Maldito (Canarias), o el Jarramplas (Extremadura). En Japón existen los oni, criaturas que se aparecen a la gente nada más comenzar el Año Nuevo. Estamos hablando de SETSUBUN o Fiesta del Fin del Invierno.

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Setsubun (節分) literalmente significa “cambio de estación”, pero en la actualidad queda reducida al Risshun (立春)tránsito entre el invierno y la primavera según el antiguo Calendario Lunar (China) que regía en tiempos antiguos. Esta transición, que desde la cultura china se asocia con el Año Nuevo , en Japón se produce el día 4 de febrero, y la noche previa es el Setsubun.

El Setsubun se compone de una serie de rituales de purificación del hogar, destinados a eliminar a los “malos espíritus” que hayan quedado del año viejo. Aparte de la limpieza a fondo de las casas (osoji, 大掃除) y la destrucción de amuletos antiguos (usokae, 鷽替) que se suelen hacer, respectivamente, en diciembre y en enero, en Setsubun se aprovecha la Luna Nueva para exorcizar demonios mediante el mame-maki. Mame-maki (豆 巻 ) consiste en lanzar habas de soja al exterior de la casa, para después dar un portazo y gritar: Oni wa soto! Fuku wa uchi!” “¡Fuera demonios! ¡Que entre la suerte!” La tarea del lanzamiento, antaño se encomendaba al toshiotoko u hombre de mayor edad, que solía ser el cabeza de familia. Las habas tostadas se tiran fuera o bien a un miembro que se coloca una máscara de oni, representando al demonio que hay que expulsar. También forma parte de Setsubun la costumbre de que cada persona coma un número de habas igual a la cantidad de años que tenga, para así tener buena salud y asegurarse la prosperidad.

(Foto: http://www.worldreligionnews.com/)
(Foto: http://www.worldreligionnews.com/)

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La creencia de que las habas de soja purifican y alejan a los malos espíritus sigue vigente en Japón y el rito se realiza en el hogar, aunque hoy en día son muchos los que acuden a los templos sintoístas o budistas en los que se hace mame-maki, y donde además de habas se lanzan sobres con go-en (monedas de la suerte) o dulces.

Otro complemento a esta fiesta es el eho-maki (恵方巻き), un tipo de sushi largo, enrollado en alga con siete ingredientes (número sagrado), que se ha de comer con la cabeza orientada al punto cardinal al que pertenece el animal zodiacal chino que reine ese año.

(Foto: www.jpninfo.com)
(Foto: http://www.jpninfo.com)

Tradicionalmente se piensa que el Año Nuevo, la Primavera, es un tiempo en que los espíritus vuelven al mundo físico, en un intento de aferrarse a él. Los más ávidos o vengativos (que para nuestra cultura serían las “almas en pena”) se dedican a vagar en busca de otros seres vivientes cuyos cuerpos puedan ocupar, de ahí que tirarles habas o semillas sea una forma de ahuyentarlos. Dado que este es un período en que todo vale, en estos festejos a veces se incluyen los disfraces, el travestismo y el intercambio de papeles entre hombres y mujeres, o entre jóvenes y ancianos. Por ejemplo, las chicas jóvenes se ponen kimonos y peinados de sus abuelas, o incluso hombres hechos y derechos se disfrazan de niños pequeños. Hay un dicho japonés que ilustra esto: “Otoko no ko ni onna no na o tsuke, onna no ko ni otoko no na tsukeru to, jôbu ni sodatsu“. Significa que si les das a los niños nombres de niñas y a las niñas nombres de niños, crecerán con buena salud. Esto se practica aún en algunas zonas rurales, como “estrategia”para confundir a los oni y disuadirles de que entren en la casa a llevarse a alguna persona concreta.

Pero ¿quienes son los oni?

 

Oni, demonio cómico

(Fotos de dominio público)
(Fotos de dominio público)

El significado literal de oni (鬼) sería “demonio”, pero en tiempos antiguos existía el término oni (k)gami (鬼 神), que respondía al concepto de ser sobrenatural. Si bien para el shintô primitivo los espíritus no eran por precepto buenos ni malos y se les aceptaba y temía sin juzgar sus acciones, la influencia de la ética China a partir del siglo VIII supuso la introducción progresiva de una división moral: “…todos los seres sintientes son ying-yang. Su lado yang (bueno) se llama kami, y su lado ying (malo) es oni. Como todo ser que hace el mal está lleno de ying, su espíritu se llama oni.” (Noriko T. Rider). Con esta división, el temor a los malos espíritus continuó, pero se les perdió el respeto. El budismo, ayudado por el taoísmo chino, atribuyó al oni la capacidad de provocar desastres y calamidades y le dotó además de la imagen antropomorfa con la que se le conoce en la cultura popular.

Los guardianes de Jigoku, el infierno budista, han dado a los oni su imagen característica. (Foto: Cuevas de Ryumyoji en Ishikawa. Imagen cedida por saname777)
Los guardianes de Jigoku, el infierno budista, han dado a los oni su imagen característica. (Foto: Cuevas de Ryumyoji en Ishikawa. Imagen cedida por saname777)

El oni es un ser de apariencia humana, con cuerpo de hombre y uñas de fiera, un rostro muy feo y dos cuernos en la cabeza. Su piel suele ser roja (aka oni, 赤鬼) o azul (ao oni, 青), y posee una fuerza hercúlea. Su atuendo es muy curioso, pues suele llevar un taparrabos de piel de tigre, que al igual que los cuernos tiene origen en la tradición china de ubicar a los demonios en el punto cardinal Norte, al que pertenecen los signos zodiacales del Buey y del Tigre (ushi-tora, 牛虎). Pero naturalmente, hay algunas excepciones y variantes en la imagen de los oni, pues conservan la capacidad de ser invisibles o tomar la forma que se les antoje para engañar a los humanos; tal es el caso de onibaba o yamamba, demonio que podía ocupar el cuerpo de una mujer o devorar fetos en el seno materno.

enfado-cuernos_espai-wabi-sabiEl oni es un personaje tan enraizado en la cultura popular nipona, que incluso existe un gesto que se usa habitualmente en Japón para demostrar enfado y que consiste en colocarse los dedos en la cabeza a modo de cuernos.

 

Gracias al budismo, en las fábulas populares (mukashi banashi) el oni aparecía como un ser malvado, pero también escaso de luces y fácil de burlar. Un ejemplo es la leyenda de Shutendôji. En ella, un oni de tal nombre se dedica a asaltar pueblos y secuestrar mujeres; Minamoto no Yorimitsu (a la sazón Raikô), junto con sus seguidores consigue emborrachar al demonio con sake y, cuando este se ha dormido, lo decapita y libera a las jóvenes. Siendo Minamoto no Yorimitsu un personaje histórico, se ve en estos cuentos una cierta intencionalidad social de ensalzar a los dirigentes políticos de cada época. En otras ocasiones, se ha identificado a los oni con los extranjeros.

"Minamoto no Yorimitsu y sus cuatro sirvientes matan a Shutendôji". Grabado de Katsukawa Shuntei_museo-de-bellas-artes-de-boston
“Minamoto no Yorimitsu y sus cuatro sirvientes matan a Shutendôji”. Grabado de Katsukawa Shuntei. (Foto: Museo de Bellas Artes de Boston)

En los cuentos infantiles tradicionales también aparece el oni , que ostenta una maldad más edulcorada; tal es el caso de los demonios ladrones contra los que lucha Momotaro, el niño melocotón, o los oni avariciosos que encierran a La pequeña mujer que ríe para que les haga dulces.

Sin embargo, no siempre se ha retratado a los oni como malignos. Sobre todo en la literatura posterior a la Segunda Guerra Mundial ha empezado a conocer una nueva clase de oni, más bondadoso e incluso benéfico para la sociedad. Los cuentos de Hamada Hirosuke pueden ser un ejemplo. Un relato tradicional del oni como monstruo tierno, especialmente emotivo para esta redactora, es El ogro rojo que lloró.

El oni azul y el oni rojo, protagonistas de "El ogro rojo que lloró", son máscaras que se vendenb en los tenderetes de los festivales, y en las tiendas "konbini" de todo Japón.
El oni azul y el oni rojo, protagonistas de “El ogro rojo que lloró”, son máscaras que se venden en los tenderetes de los festivales, y en las tiendas “konbini” de todo Japón.

En las escuelas infantiles de Japón también se celebra el Setsubun recordando a los oni. Un maestro o adulto se coloca una máscara de demonio (o se disfraza por completo) y entra en clase; es cuando los pequeños comienzan a lanzarle las habas o… a llorar, muertos de miedo. Esto último es frecuente.

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Sea como fuere, la conclusión es que en Japón se comienza el Año Nuevo bendiciendo los brotes de la primavera y también, imprescindible, barriendo a los malos espíritus. Pero siempre con alegría y festejo. Porque como se dice por esas tierras, Warau kado ni wa fuku kitaru: la buena suerte acude a los que ríen.

 

Para saber más

Buchanan, Daniel C. Japanese Proverbs and Sayings. University of Oklahoma Press, 1965. (Fragmento aquí).

Mack, Carol; Mack, Dinah, A Field Guide to Demons, Fairies, Fallen Angels, and Other Subversive Spirits. Arcade Publishing, 1998.

http://www.kaij.jp

(No dejéis de consultar los enlaces que vienen dentro del texto.)

 

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