Silencio (Silence, 沈黙)

Hoy emprendo la difícil tarea de analizaros un drama humano y religioso de altura, que además es una de las semblanzas más recientes que se han hecho sobre Japón. No ha sido fácil. Hablo de SILENCIO, la última película de Martin Scorsese.

Siglo XVII. Dos jesuitas portugueses, Rodrigues y Garrupe, emprenden un viaje a Japón en busca del padre Cristovào Ferreira, un antiguo mentor que supuestamente vive en el país y que tras ser torturado ha renunciado a su fe. Desde hace veinte años el cristianismo es objeto de persecución en Japón, y los nativos conversos, llamados kirishitan, viven amenazados. Allí los dos jóvenes sacerdotes sufrirán el odio y la violencia de los japoneses, y uno de ellos, Rodrigues, se enfrentará a la mayor prueba de su vida.

Portada española de "Silencio"
Portada española de “Silencio”

Silencio supone la adaptación para el cine de la novela homónima de Shusaku Endô (Chinmoku, 沈黙) publicada en 1966 y que en su tiempo generó gran polémica, al retratar con dureza a los japoneses del siglo XVII y su persecución contra los cristianos. Scorsese tuvo el privilegio de estrenar la cinta ante la curia jesuita del Vaticano el pasado 29 de noviembre de 2016.

 

 

 

 

 

 

El drama de la fe

Puede decirse que esta historia de Shusaku Endô plantea dos cuestiones. Una es espiritual: la crisis de fe del padre Rodrigues, su infierno particular e impotencia ante la incomprensión y la violencia de una sociedad que rechaza a su Dios. La otra, de calado histórico, ahonda en por qué la fe cristiana en general, y católica en particular, no prendió en Japón. Scorsese ha dejado la segunda tan solo esbozada, sin desarrollar, como un mero vehículo para plantear el tema que a él más le interesa, que es la búsqueda de Dios. Es por ello quizá que esta película no llegue a ser del interés general ni alcance amplias audiencias.

rodrigues-y-mokichi

Silencio es el drama del hombre que busca a Dios en medio de este mundo, un lugar que es en ocasiones hermoso pero las más de las veces inhóspito, cruel y despiadado. Él grita con desesperación al cielo, pero la respuesta está cargada de soledad, pues nadie contesta. Es entonces cuando la fe se pone a prueba. ¿Existe una Verdad? ¿Cuál es la Verdad de Dios? Y mucho más importante: ¿dónde está Dios, en el crucifijo de mano o en medio de la iniquidad del hombre?

No creo que se trate, como se ha dicho en algunos foros, de un enfrentamiento entre razón y fe. Este es un falso dilema, porque supone contraponer conceptos de distinta naturaleza, si se quiere complementarios. Más bien se trata de que Dios tiene sus razones, y el hombre debe encontrarlas superando sus propios prejuicios, al transitar por vías que no esperaría recorrer jamás. El padre Rodrigues vive su particular Calvario, no ya por enfrentarse a la propia muerte, sino ante el dolor que su presencia acarrea a quienes le siguen. “Tu gloria es su sufrimiento”, le espeta el Inquisidor Inoue, recalcando lo inútil y dañino de su actuación.

crucifixion

 

“Japón es un pantano. Plantas cualquier árbol, y casi de inmediato sus raíces se pudren”

Esta lapidaria e impactante frase, pronunciada en un momento clave de la película, nos introduce en la segunda cuestión, que no quiero dejar pasar. ¿Por qué el cristianismo no echó raíces en Japón? Es una realidad que hoy en día existe en este país tan solo un uno por ciento de cristianos, y que además su origen está en su mayor parte en la “occidentalización” intelectual experimentada en la época Meiji, en los siglos XIX y XX. Como veremos en un próximo artículo, los kakure kirishitan (cristianos ocultos) prácticamente se extinguieron, quedando como una rareza, un vestigio del pasado.

Fumi-e o estampa japonesa en relieve de Cristo. (Fuente: Wikimedia Commons)
Fumi-e o estampa japonesa en relieve de Cristo. (Fuente: Wikimedia Commons)

Con brevedad diré que, tras la marcha en 1552 del jesuita San Francisco Javier, en Japón los misioneros cristianos portugueses y españoles se convirtieron poco a poco en el exponente de los intereses comerciales de Europa. Gracias a sus contactos con Occidente, promovieron un interesante intercambio cultural y económico con Japón, que daba muchos más frutos que la conversión de almas. Si bien (como ya hemos esbozado en nuestro artículo LA PRIMERA NAVIDAD DE JAPÓN) en el Japón del siglo XVI llegó a haber 300.000 católicos y muchos señores feudales se convirtieron a la nueva religión, la en ocasiones beligerante conducta de los misioneros provocó la oposición del clero budista, que confabuló como pudo hasta provocar en 1587 el primer edicto de persecución contra los cristianos. Hay que recordar que en Japón el sintoísmo (religión japonesa primitiva) y el budismo convivían integrados en relativa armonía, y la presencia de los cristianos podía ser innecesaria y además, perturbadora.

Delegación portuguesa en Japón. Muestra de pintura nanban que se encuentra en el Museu Nacional de Arte Antiga, Lisboa. (Fuente: Wikimedia Commons)
Delegación portuguesa en Japón. Muestra de pintura nanban que se encuentra en el Museu Nacional de Arte Antiga, Lisboa. (Fuente: Wikimedia Commons)

Por otra parte, Japón se hallaba entre los siglos XVI y XVII en un arduo y conflictivo proceso de unificación. Toyotomi Hideyoshi, uno de sus artífices, veía a los cristianos como una amenaza para la unidad del territorio japonés, pues habían convertido a numerosos señores daimyô. También la pugna entre portugueses, españoles e ingleses por el comercio ponía en peligro la estabilidad del país. Esto llevó a Hideyoshi a condenar a muerte por crucifixión a veintiséis japoneses cristianos, en la bahía de Nagasaki en el año 1597. En 1637 el cristianismo quedó proscrito en Japón por el shôgun Tokugawa y los jesuitas fueron expulsados.

Sin embargo, un aspecto mucho más profundo subyace en este fracaso. Francisco Javier, en aras de hacer la doctrina cristiana más entendible para los japoneses y mal aconsejado por algunos locales, les había hablado de Dios como Dainichi (大日), es decir, “Gran Sol”, figura que los japoneses identificaban tradicionalmente como la budeidad suprema de la Naturaleza y que nada tenía que ver con el Dios personal del cristianismo. Además, el fiel japonés no veía al hombre como encarnación de Dios, sino como un ser sometido a este. La oscuridad de lo insondable, el misterio de la naturaleza, pesaba más que la luz. La resignación frente a la esperanza: el budismo era para esto mucho mejor. Por eso, Japón era un pantano donde no podía nacer fruto alguno, si por fruto entendemos la resurrección. Un tema muy complejo.

kirishitan2

 

Personajes que son alegorías

Rodrigues, la duda humana frente a la fe;

Mokichi, la mansedumbre de la fe;

Kichijiro, la traición táctica;

Inquisidor Inoue, el Japón,

inoue

son personajes fundamentales que componen el tejido de conclusiones a que lleva esta historia de fe y redención. Cada uno de ellos merecería un análisis aparte, absolutamente apasionante.

 

Silencio. Si no, absténganse

ferreira-inicioSilencio no es una película para todos los públicos. Lo digo, no por soberbia intelectual, sino desde la pura y sencilla realidad. Scorsese hace en esta cinta muy pocas concesiones al cine de entretenimiento, y se baja del tren de frenesí al que nos tiene acostumbrados para pasear, a pie descalzo, por un camino largo, solitario y lleno de zarzas que nos cortan la piel y donde no hallaremos alma humana. Sobre todo en el primer tercio de la cinta, muy pocos diálogos, tiempos muertos y angustiosas esperas donde luego no pasa nada. Los japoneses hablan poco, entienden aún menos. El espectador visceral que hay en nosotros se desespera; unas cuantas personas saldrán de la sala, defraudadas. Grandes planos de paisajes del Japón ante nuestros ojos. La Naturaleza, por arte de la espléndida fotografía de Rodrigo Prieto, emerge bella y brutal en medio del silencio. Contemplémosla. ¿Dónde esta Dios?

La cuestión se resuelve cuando faltan 30 minutos para que acabe la película, que dura casi tres horas. Pero ese camino tan difícil tiene brotes inesperados de extrema violencia, junto a otros momentos memorables, como el debate teológico-filosófico entre el padre Rodrigues y el Inquisidor Inoue. Este último, interpretado magistralmente por Issey Ogata, es de una inteligencia estratosférica y una fina ironía que deja sin palabras. Para mí sin duda el mejor personaje de la película.

La ambientación del Japón Tokugawa (paisajes, vestimenta) es perfecta. Scorsese, además, se ha preocupado por conocer aspectos simbólicos de la cultura japonesa. Me ha gustado en especial que haya colocado como tema en la cabecera y en los créditos finales, el sonido de una cigarra. Este es un animal omnipresente en el húmedo verano de Japón, amado y detestado a la vez, ya que su canto de “amor triste” es tan intenso que deviene insoportable para el oído humano, sobre todo el de la especie higurachi (ヒグラシ), cuyo sonido “Kanakanakanakanakana….” se oye en las noches de soledad.

Gracias a la fotografía, los colores apagados de la estética samurái acentúan la solidez e inexpugnabilidad del espíritu japones frente al manierismo cristiano. Los actores, muy notables en general. El manejo de los silencios, consistente en mostrar más que decir, funciona, compensando un guión un tanto endeble.

fumie

En resumen, quien busque una muerte rápida (en términos de orgasmo cinéfilo, claro está), no vaya a ver Silencio. Quien, en cambio, busque quemarse a fuego lento, pase y contemple. Habrá sorpresas.

 

Para saber más

Ficha Filmaffinity

Delplace, Louis. Japanese Martyrs. The Catholic Encyclopedia, Vol. 9. New York: Robert Appleton Company,1910.

 

4 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Aroin dice:

    Gracias por este maravilloso artículo, Mª Jesús. Pienso que no voy a ir a verla. Las novelas o películas basadas en hechos históricos me defraudan si conozco algo sobre el tema.
    He tenido la oportunidad de leer, investigar y aprender sobre las relaciones hispano-japonesas de esa época. He conocido bastante y me falta aún mucho más por aprender, de hecho, jamás lo conoceré por mucho que lea. Puedo llegar a empatizar algo desde la parte ibérica aunque nos separen 400 años. Me chirría mucho cuando oigo hablar de los jesuitas, de los que no dudo fueron los más numerosos y los que más tiempo estuvieron pero no acabo de empatizar con ellos a pesar de que han sido los que más han escrito sobre esa época en Extremo Oriente. Hay otros documentos, muchos de ellos desconocidos para la mayoría, que cuentan otra versión, es más, esta versión de Shusaku Endo creo que no está basada en el testimonio de los jesuitas, y si está basado en ellos, está bastante edulcorada.
    He tenido la oportunidad de leer testimonios de mendicantes (contrarios a los jesuitas) contando hechos más descarnados y en los que Endo alguna vez ha sugerido que se basó en su novela Silencio.
    Como la mayoría de las películas o novelas que se basan en la historia, se intenta dar una versión acorde o entendible por nuestra mentalidad actual, por eso creo que no vaya a verla, me defraudaría mucho. Es muy difícil, por no decir imposible, dar o transmitir esa visión o forma de ver las cosas que tenían hace 400 años.

    Me gusta

    1. ¡Hola! Veo que este artículo ha gustado o por lo menos ha removido a las personas inquietas como tú. Me alegra. También observo que posees sentido crítico. Totalmente de acuerdo con que las mentalidades han de interpretarse a la luz de su tiempo, es un ejercicio necesario aunque a veces imposible. Me gustaría que intercambiasemos más información y que me dieras tu visión, si así lo crees adecuado. En este blog tienes mi mail. Muchas gracias y un saludo

      Me gusta

  2. Hola

    Es una película que no he visto… quizá no debería hablar, pero al ser un tema que me resulta muy interesante al enfocar varios temas diferenciados, que son la apertura comercial del Japón a occidente, el intento de conquista del cristianismo, y la espiritualidad oriental, que alterna la necesidad de comercio con tragarse una religión que no entiende y que es inquisitiva respecto del Shintoismo o Budismo (igual esta última obligatoria en esa época)

    Al parecer la película del maestro Scorsese, ha conseguido buenos comentarios de la crítica cineasta culta, que hablan de obra de arte.

    Pero la verdad que la crítica terrenal, ósea el gran público, la califica de lenta y tediosa, excesivamente espiritual, y en la que algunos espectadores abandonan la sala a mitad de proyección como bien cita el artículo. En el mejor de los casos le dan una lejana comparación a la puesta en escena de LA MISION. La actuación impecable de Liam Neeson es eso, impecable e intenta… pero demasiado escasa.

    Quizá no sea un film para todo el mundo como explica el artículo, y sea para amantes de la cultura japonesa y paladares más inquietos que intentan encontrar un sentido profundo a una película y no solo un rato de entretenimiento. Lo malo de todo esto es precio del cine, que no ayuda a arriesgar en donde invertir el dinero …Pero eso es otro debate.

    Así que estaré atento a los comentarios para saber si verla en la gran pantalla, o me espero a la de casa.

    Un cordial saludo. Fran.

    Me gusta

    1. Hola, Fran. En efecto, creo como tú que tres son multitud, y que además implantar el cristianismo en Japón suponía desbaratar toda la cosmología ancestral de este país y remover costumbres arraigadas como las prácticas homosexuales en los templos y en la casta samurái. Además de mezclarse intereses especulativos dudosos. En cuanto a la película en sí, yo opino que es larga, pero no se hace en absoluto aburrida si tienes algún conocimiento sobre religión (la que sea) y te paras a contemplar más que a mirar, pues solo así te pueden llegar sus múltiples lecturas. En todo caso, los gustos en cine son algo muy particular de cada uno. ¡Muchas gracias!

      Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s