LA LUCHA DEL PADRE DE UN “HIKIKOMORI”

Noticia original: The Japan Times, 12 de septiembre de 2016. Traducida por María Jesús López-Beltrán

Veinticinco años han pasado desde que el hijo de Akio Kusano, Koichi, abandonó la escuela secundaria. Durante ese tiempo Koichi, ahora con cuarenta y dos años, apenas sale de su casa, y su único contacto con el mundo se reduce al sueño de un día convertirse en narrador cómico rakugo.

De acuerdo con un estudio del gobierno publicado recientemente, se estima que 541.000 personas de entre 15 y 39 años en Japón evitan el contacto social y se encierran en sus casas. Son los comúnmente llamados hikikomoriPero para gente como Koichi, que no está inicialmente incluido en estas cifras de personas conocidas como tal, la situación es aún peor. De hecho, no existe aparentemente ninguna luz al final del túnel para él o para sus padres, ya ancianos.

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“¡Avaro!”. Esas son las palabras que Koichi espeta a Akio (ambos seudónimos), mientras baja las escaleras hasta la sala de estar y de repente golpea a su padre. Akio, de setenta y cuatro años, retrocede momentáneamente, pero luego abraza desesperadamente a su hijo para detenerle. Él siente que ya no posee la fuerza para contener los brotes de violencia de su hijo.

Cuando Koichi se encontraba en la escuela secundaria, Akio comenzó a trabajar a la vez en una agencia de seguros y en una tienda de ramen para conseguir llegar a fin de mes. De vez en cuando, Akio aprovechaba los permisos para llevarse a su hijo en excursiones en tren. A veces salían los dos de su casa en Tokio para ir en busca de tiendas de ramen en la prefectura de Fukushima. Koichi, que era reacio a las actividades grupales o sociales, comenzó unas clases de corte (relacionadas con la cocina) al final de su tercer año de la escuela secundaria; pero empezó a ser sometido a bullying en el colegio por aquel entonces, volviendo a casa con golpes y moratones en el cuerpo. Tras ello abandonó la escuela cuando se encontraba en su primer año de bachillerato. Koichi a partir de ese momento se convirtió en un recluso social, encerrándose en el interior de su casa, donde se acostumbró a ejercer violencia sobre su abuela, madre y hermana menor.

Cuando tenía veinte años, Koichi expresó su interés en convertirse en un artista cómico rakugo. A menudo escuchaba CDs de este género tradicional japonés, que tomaba de la colección de su padre. Sin embargo, su deseo de convertirse en discípulo de un narrador rakugo no parecía corresponder a la realidad. Actualmente, Koichi se limita a salir de casa cada dos o tres meses para asistir a encuentros donde se realizan comedias rakugo. No tiene apenas contacto con otros miembros de la familia, ya que sus horarios son extraños para la gente normal. Sigue aún hablando de “hacer algo grande algún día.” Akio, su padre, piensa que es simplemente un vehículo vano, un sueño que se desvanece.

Existen varios factores que pueden causar que alguien se convierta en un solitario, pero lo que sí se sabe es que cuanto más tiempo dure la fase de hikikomori mayor es el riesgo para los padres de caer en depresión a una edad avanzada. Una encuesta de cerca de 360 personas dirigida por el KHJ (Asociación Nacional Kazoku Hikikomori Japón), reveló que la edad media de estas personas a ser de 32,7 años, con un período medio de duración de la situación hikikomori de 10,8 años.

Sin embargo, las ayudas gubernamentales nacionales para arreglar este problema son muy escasas. Y el límite de edad para ayudas de empleo ocupacional concedidas por los 160 organismos locales existentes es de treinta y nueve años. “Para aquellos mayores de cuarenta años, el período de la graduación de la universidad y el colapso de la burbuja económica contribuyeron a su estado de abandono, ya que muchos de ellos no pudieron encontrar el empleo esperado”, afirma el funcionario de un centro de ayuda para el empleo en Tokio. “Están expuestos a una carrera de competencia académica, y se los deja solos en cuanto han perdido el paso o se han quedado fuera de lo que se considera éxito social.”

Hace un año, Akio y su esposa se sentaron en la mesa frente a Koichi. El tema de la conversación fue la situación en casa y lo que deparaba el futuro. En una hoja de papel la pareja ofreció a Koichi una lista de 20 temas de debate. Entre otros, se incluyeron: el envejecimiento de los padres, la demencia y la muerte, así como los impuestos, los seguros y las pensiones.

La lista de Akio. (Fuente: The Japan Times)
La lista de Akio. (Fuente: The Japan Times)

“No vamos a estar a tu lado siempre. Queremos que pienses seriamente en cómo vas a sobrevivir”, le dijo su padre.

Koichi guardó silencio.

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