¿DE DÓNDE VIENEN LOS JAPONESES?

Quiz de rostros asiáticos: ¿sabríamos decir quien es chino, quién coreano y quién japonés?
Quiz de rostros asiáticos: ¿sabríamos decir quien es chino, quién coreano y quién japonés?

Con esta pregunta queremos emprender la difícil misión de saber, o de formarnos una opinión más o menos fundada, sobre si los japoneses son un grupo étnico único en el mundo. Si el titular de este artículo llevase la expresión “raza japonesa” llamaría más la atención. Pero hay que comenzar precisando que raza y etnia no son sinónimos.  Raza se basa en parámetros biológicos y físicos comunes entre individuos, mientras etnia se refiere al grupo de personas que (además de la raza) comparten una herencia cultural como pueden ser la lengua y las costumbres (John J. Macionis).

Los orígenes de la raza japonesa, como en el caso de otras razas, son casi imposibles de determinar, porque es muy difícil encontrar “razas puras”. Es igualmente complicado definir la etnia japonesa, pues incluso considerando que el archipiélago de Japón fuera un solar de fusión de pueblos llegados de diferentes partes, no se sabe exactamente cuánto duró el proceso de “mezcla” y si este fue continuo o intermitente. Pero mientras la etnicidad soporta un debate que deja espacio al matiz y a posturas conciliadoras, los análisis sobre la raza, cuyos fundamentos se buscan en ciertos patrones naturales, a menudo derivan en un determinismo excluyente que alienta el conflicto y puede herir sensibilidades.

Portada

Por ello, en el análisis que sigue a continuación, si bien tocaremos la cuestión de la raza, ampliaremos nuestra visión hacia la “etnia japonesa”. Trataremos de ver si es tan particular como para considerarla distinta del resto de Asia. Es necesario aclarar que las conclusiones que aquí se arrojan no pretenden dar por cerrado el análisis sobre la procedencia de los habitantes de Japón. Respetamos los enfoques que dan algunas webs o blogs, pero nosotros no pretendemos ser ni reivindicativos ni tampoco inmovilistas; nuestra intención (al menos la de esta autora) es únicamente poner sobre la mesa evidencias y teorías que nos den una visión más rica sobre los orígenes del pueblo japonés.

 

Los tiempos remotos

Mapa de incursión de pueblos en Japón durante el Paleolítico
Mapa de incursión de pueblos en Japón durante el Paleolítico.

Es generalmente admitido que aproximadamente hace 11.000 años, a causa de la última glaciación, la tierra que actualmente ocupa el Japón se separó del continente asiático. Nada sabemos de los primeros hombres que habitaron el archipiélago, tan solo que pertenecían a la especie homo sapiens. Hay muy débiles indicios de que, incluso ya antes de este momento, hubo desplazamientos de pueblos hasta Japón hace 20.000 años. No hay que dejar de mencionar que de estos primitivos pobladores, los más antiguos pudieran ser los ainu, etnia minoritaria que sigue aún hoy día ocupando el norte de Japón, concretamente la isla de Hokkaidô. Estos hombres y mujeres poseen rasgos físicos muy distintos del tipo japonés histórico y actual (Renato Biasutti): son de una primitiva rama caucásica, porque su piel no es amarilla y sus ojos no tienen el pliegue característico de los habitantes de Asia Oriental.

Patriarca ainu (www.oldphotosofjapan.com)
Patriarca ainu (www.oldphotosofjapan.com)
Diferencias entre un ojo mongoloide y otro caucásico.
Diferencias entre un ojo mongoloide y otro caucásico (pliegue)

 

Pero la oleada más importante de estos tiempos remotos la protagonizaron desde el continente individuos de raza mongoloide[1]. Estos comparten muchas características físicas con los japoneses y en general con todos los pueblos de Asia Oriental. Sin embargo, esta raza no era homogénea desde el punto de vista cultural, y eso se refleja en el tipo japonés histórico:

  • Por las costumbres y la religión, hay similitudes con la rama altaica (cuyas lenguas modernas son el mongol y el coreano), pueblos nómadas y cazadores del noreste de Asia.
Joven nómada mongol. (www.nationalgeographic.com)
Joven nómada mongol. (www.nationalgeographic.com)
  • Por la lengua y algunas manifestaciones culturales, hay evidente conexión con la rama malayo-polinesia (malayo), de pescadores del Asia suroriental.
Joven Malayo. (Robin Hanbury para www.tenisonsurvival.com)
Joven Malayo. (Robin Hanbury para http://www.tenisonsurvival.com)
  • Por las características físicas, como la complexión delgada y la baja masa muscular, la piel algo amarilla en relación a los caucásicos y el rostro ovalado, los japoneses guardan evidente parecido con la rama china. Hay sin embargo un sector no menor de japoneses que son más robustos, velludos y que recuerdan a los individuos de la raza altaica (antes mencionada).
Hombre chino en traje típico. (www.viajejet.com)
Hombre chino en traje típico. (www.viajejet.com)

 

Hitos de la etnia japonesa (Neolítico)

La arqueología ofrece pruebas mucho más útiles a partir del Neolítico. En esta época, la alfarería será uno de los medios más útiles para encontrar antecedentes. Con base en los yacimientos encontrados en las diferentes áreas de Japón, podríamos resumir los posibles hitos de la etnia japonesa en:

  • Pueblo Jômon. Surgido hace unos 4.500 años, eran pre-agrícolas, es decir, se dedicaban a la caza, la recolección y la pesca. Hacían acopio de víveres en unas vasijas de cerámica, muy simples en forma pero profusamente decoradas con “diseño de cordel”. El origen racial podría relacionarse con los nómadas altaicos del noreste de Asia e incluso con los indios de América del norte.
Vasija jômon. (Wikipedia)
Vasija jômon. (Wikipedia)
  • Pueblo Yayoi. En Japón data del siglo III a.C., comenzando su evolución desde la isla de Kyûshû hasta extenderse a la llanura de Kantô (isla de Honshû) a finales del siglo I a.C. Su origen racial, también mongoloide, tiene sin embargo relación directa con la rama de China central y sur por la práctica de la agricultura a través del arroz, y el uso ritual de objetos de bronce como armas y campanas. Se admite que este nuevo pueblo surgió de oleadas de inmigrantes chinos, que se desplazaron más allá de los límites del continente a causa de las guerras mantenidas contra los mongoles entre los siglos II y I a.C. La etnia Yayoi acabó imponiéndose a la Jômon, gracias entre otros motivos a su mayor tecnificación, así como a la estabilidad que proporcionaba la actividad agrícola y la formación de aldeas.
Arrozal. (Ichiryusai Hiroshige, www.ukiyoe.org)
Ichiryusai Hiroshige, Arrozal. (www.ukiyoe.org)
  • Evolución indígena. A pesar de la predominancia de la cultura Yayoi, al norte de la isla central de Honshû (Emishi o Ezo) pervivieron restos de la cultura Jômon. Y la mezcla puede afirmarse que fue en general pacífica, dando lugar incluso a variaciones regionales del modelo Yayoi dominante. En todo caso, hay muchas pruebas de que a partir de esta fusión, el pueblo japonés así conformado siguió durante siglos un camino propio y diferente del modelo continental representado por China. Hasta el siglo III d.C., la “cultura de las tumbas” Kofun, desarrollada en Japón pero con similitudes con Corea, contenía préstamos culturales de China y la península coreana, tales como armas y espejos de bronce, y magatama (joyas de jade). Sin embargo, entre los siglos III y IV parece haber una interrupción en el proceso de absorción pasiva de la cultura continental, y probablemente se comenzaron a invertir los papeles invasor-invadido: los primeros caudillos japoneses llegaron a Corea e instalaron la primera colonia japonesa (Mimana) en el siglo IV.

De esta breve y esquemática diserción histórica, podríamos concluir que en el siglo IV d.C., un pueblo Yayoi evolucionado podría considerarse el origen de la etnia japonesa.

Espejo, espada y magatama, Tesoros Imperiales de Japón (Wikipedia)
Espejo, espada y magatama, Tesoros Imperiales de Japón (Wikipedia)

 

Conclusiones

Tras todo lo expuesto, no podemos sino concluir que Japón no tiene origen uniforme, sino que es resultado de una mezcla racial y una síntesis de elementos culturales diferentes. Muchos japoneses hoy en día rechazan esta conclusión, pues la tradición de su religión primitiva, el shintô, ofrece una visión en la que los japoneses tienen ascendencia directa con Amaterasu, la diosa del sol. En dicha visión, fundada en gran medida sobre la leyenda, influyen sin embargo elementos culturales nada despreciables, como el lenguaje y a mitología. Entonces, el sector que defiende la uniformidad de Japón (casual o intencionadamente) centra el debate en la cultura más que en la raza.

Japones kimono conclusión

Hay que reconocer que en concreto el idioma japonés tiene una resonancia muy distinta, por ejemplo, al chino; hasta el punto de que si tomamos la crónica histórica japonesa más antigua, Kôjiki  (siglo VIII d.C.) nos encontramos con un idioma japonés primitivo con sonidos (como dijo el erudito Motoori Norinaga) “provenientes de la misma naturaleza”.

Sin embargo, también encontramos en Japón mitos antiguos que guardan un asombroso parecido con las leyendas del sureste asiático. Como ejemplo, hemos seleccionado una leyenda indonesia. Esta similitud nos devuelve a esa primera oleada de pueblos procedentes de la rama malayo-polinesia sobre Japón hace unos 20.000 años:

Leyenda japonesa

Había una vez una hermosísima muchacha, llamada Hana, a la que cierto príncipe pidió por esposa a su padre-dios. Este se la dio gustosamente, pero junto con su otra hija, Ishi, que era muy fea. El joven príncipe la rechazó y solo tomó a la hermosa. El padre-dios se enojó y dijo: “Le di dos hijas porque una, la fea, conservaría su vida eternamente, como la piedra (el nombre Ishi significa “piedra”), mientras la otra le ayudaría a que su vida fuera bella y brillante como las flores (el nombre de Hana significa “flor”). Como rechazó a la otra, la vida del príncipe será efímera como las flores.”

Leyenda indonesia

Un día el Creador dio una piedra a nuestros primeros padres, los cuales la rechazaron diciendo: “No la queremos. Danos  otra.” Entonces el Creador les dio unos plátanos, que comieron con mucha alegría. Al ver esto, el Creador dijo: “Serán efímeras vuestras vidas, como la del plátano. Si hubiera, escogido la piedra, podrían haber vivido eternamente.”

 

Otra cuestión mucho más compleja aún, la cual analizaremos detenidamente  en otro artículo, es la identidad nacional. Este análisis (Nihonjinron en Japón) entra en juego cuando un país ha de entablar relación con el resto del mundo. Retomando el hilo histórico que hemos dejado con los Yayoi, las crónicas chinas antiguas como Wei Chih (siglo III d.C.) ya nos hablan de Japón como el País de wa: un conjunto de reinos donde “el respeto social se manifestaba agachándose al lado del camino (…)”, ”se empleaban prácticas de purificación” y donde “tras épocas de luchas, los reyes constituyeron una liga bajo el mando de la reina Himiko”. ¿Sería Himiko (princesa del sol) la diosa Amaterasu de las crónicas japonesas? ¿Qué de histórico hay en la afirmación de Japón como nación primitiva? Tanto el sí como el no serían respuestas constructivas si no se utilizasen, como en determinadas ocasiones en la historia japonesa, para enfrentar la supuesta “identidad única” del país en antagonismo beligerante con las culturas extranjeras. Pero eso, como dije, lo dejaremos para la próxima entrada.

 

Para saber más

Hall, John W., El imperio japonés. Siglo XXI, 2010.

Kaibara, Yukio, Historia del Japón. Fondo de Cultura Económica (México), 2000.

 

Solución al quiz de los rostros:

(1) japonés; (2) coreana; (3) japonesa; (4) china; (5) chino; (6) coreano.

Notas

[1] Hay peculiaridades físicas que distinguen a la raza mongoloide: los bebés recién nacidos tienen una mancha azulada en la parte baja de la espalda (mancha mongólica) que desaparece al primer año de vida; y los ojos tienen en su parte interior un pliegue de piel (ver imagen Ojo mongoloide).

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