TALLER DE KAMISHIBAI Y HAIKU EN LA ESCUELA (II)

Tal y como adelanté la semana anterior, hoy presento la segunda entrega de mi experiencia en el Taller Kamishibai + Haiku que realicé con los alumnos de primero de Primaria en el Colegio Madre de Dios.

Para refrescar la memoria…mi crónica la dejé en el momento en que terminamos de contar, con nuestro teatro kamishibai, La Leyenda de Tanabata.

Nuestra particular "Leyenda de Tanabata"
Nuestra particular “Leyenda de Tanabata”

Le dije a mis niños que, teniendo reciente en sus cabezas la magia que los “amantes estrella” Orihime y Hikoboshi habían dejado en el firmamento, teníamos que construir un Haiku. Para los que sean nuevos en este blog, aparte de recomendaros mi artículo Haiku: una aproximación, dejo una definición sencilla. Haiku es un poema de origen japonés, corto, de tres versos, sin puntuación ni rima, donde se representa un instante de la naturaleza, usando palabras que expresen la emoción del poeta ante tal contemplación. Pero, ¿cómo explicar esto a niños de seis años?

Usé una especie de razonamiento deductivo con tres premisas:

La naturaleza es bonita;

lo bonito me emociona;

luego, la naturaleza me emociona.

Y les dije:Camelia agua “Entonces, vuestro poema tiene que contar cuál es vuestra emoción ante el cielo, las estrellas, las nubes y los pájaros. Y para ello, os ayudará el cuento que habéis escuchado.”

Más o menos… lo entendieron. En un saco, puse doblados casi cuarenta papelitos con dibujos de diferentes fenómenos naturales que habíamos visto en Tanabata; cada niño tenía que coger uno al azar, y el que le tocase, sería su kigo o elemento de la naturaleza para construir un poema:

luna

estrellas

Colorful origami paper swallow birds in flight isolated on white background for logo or emblem design template
Teníamos muchos “kigo”…

 

Fue mucho más complicado hacerles ver que el poema había de tener tres versos. No les hablé demasiado del número de sílabas porque no disponíamos de tiempo suficiente, y porque resultaba demasiado complicado para su edad. Aún así, hubo muchos niños que entendieron algo de la métrica. Les puse el siguiente ejemplo (aunque hice rima y usé una flor que no aparece en Tanabata):

Las amapolas

colorean los prados,

las faldas rojas.

Y los muchachos se pusieron manos a la obra. Ahí estaban todos, estrujando sus limpios y puros cerebritos buscando la mejor palabra que expresase lo que sentían cuando la lluvia les mojaba, o cuando veían caer una estrella fugaz:

kamishibai5

Viendo ahora los poemas que compusieron, pocos se acercaron al haiku clásico, ya que bien resaltaban demasiado el “yo” (el haiku muestra emociones, pero nunca a aquél que las lleva consigo), o bien eran meras descripciones, eso sí, brillantes. Sin embargo, todos cumplían con el objetivo:  la serena contemplación de la naturaleza.

Los pájaros salen

cuando los corazones

están alegres.

María. (1)

Todos acompañaron su haiku con un haiga, es decir, un dibujo complementario al poema.

Me divertí mucho, tanto en el proceso (respondiendo a las divertidas preguntas de algunos) como con el resultado. Tengo una copia de todos los haiku en mi casa. De vez en cuando, los leo, y me enternecen… Es como si tuviera un pedacito del corazón de cada uno de estos niños siempre conmigo. Un valioso testimonio de algo que no se volverá a repetir. Porque un haiku nunca se repite. Ahí su valor.

Leímos un par de haiku gracias a dos voluntarios que se ofrecieron. El tiempo se acababa. Y, después de que hubieron terminado…

 

¡Sorpresas!

Repartimos kabutos o gorritos samurái de origami entre todos los niños, como premio a su esfuerzo. Eran de muy variados colores. Los habíamos hecho mi hija María y yo en casa:

Kabuto de Origami

Y además, una papeleta de kigo llevaba también premio especial: un kamifusen, o globo de papel de colores con forma de pez, regalo infantil típico en Japón, fue a parar a manos de una de las alumnas.

kamishibai7

kamifusen
Kamifusen

 

foto grupo kamishibai
Nuestra foto de grupo

Y ahí terminó nuestra maravillosa sesión Kamishibai + Haiku. Todos salimos felices. Las profesoras, sorprendidas de las infinitas posibilidades educativas de las artes japonesas, y los niños particularmente, con mucha inquietud por saber más sobre Japón y su cultura. En una hora y media hicimos todo lo posible, pero, ¿quién sabe? Quizá el próximo año haya taller de haikus en el cole. Lo propondremos…

Mirad, por favor, este vídeo. Es mi homenaje a los más de cuarenta haiku de mis chicos del Colegio Madre de Dios. Están todos. Que los disfrutéis. Y ¡hasta la próxima!

(1) No se trata de mi hija. Para que nadie sospeche…

2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. ¡Qué preciosidad! Emociona, es que soy un abuelo romántico. Felicidades y muchas gracias por compartirlo.
    De verdad, estas cosas que haces merecen la pena. Muy, muy, muy bien. ¡Bravo!

    Le gusta a 1 persona

    1. ¡Me alegro de que te emocione! Un abrazo

      Me gusta

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