Un HAGAKURE “ojo a ojo”: El código del samurái adaptado al manga

portada manga
Portada de la versión manga de Hagakure, adaptado por S.M. Wilson (www.quaterni.es)

El Hagakure que nos trae Quaterni ha atravesado un doble proceso de adaptación: la versión, del escocés Sean Michael Wilson, es una selección de las anécdotas más suculentas del famoso tratado samurái, y al mismo tiempo es una traducción al lenguaje visual del manga de lo que originalmente era un misceláneo tratado ético y filosófico sobre el camino del bushi o guerrero. Así, queda disponible y a la vista lo que en principio fue una colección de enseñanzas y doctrinas secretas, propiedad del clan Nabeshima, hasta que a finales del siglo XIX salió a la luz en forma de libro publicado.

Samurai s XIX wikimedia commons
Un samurái fotografiado a finales del siglo XIX, cuando la casta que en un tiempo fue vertebradora del Japón feudal estaba prácticamente extinta. (http://commons.wikimedia.org)

Cuando el autor del Hagakure original, Yamamoto Tsunetomo, se dedicó en el siglo XVIII a escribir su compilación, el bushidô iba declinando poco a poco, dados los largos períodos de paz que imperaban en Japón y que habían motivado a la clase guerrera a cultivar las artes, en el mejor de los casos y, en el peor, como denuncia Yamamoto, el materialismo y el lujo. Como forma de preservar un estilo de vida en extinción, el sabio Yamamoto, ordenado monje zen desde que muriera su señor, reúne su experiencia vital y la sabiduría de quienes le precedieron en una joya textual única, y como objeto preciado que era, secreta.

 

Yamamoto no pretendía sistematizar su saber, sino dar cuerpo a una serie de pensamientos e historias, jugosos pero deslavazados, para explicar el sentido vital del bushi. Wilson, al adaptar la obra, ha decidido acertadamente reorganizar los contenidos del original en una serie de cinco capítulos (El Camino del Samurái, Lealtad, Venganza, Kaishaku y Seppuku, y Sinceridad) en torno a los ejes de la cultura samurái o, al menos, de su versión más popular. El marco narrativo que engloba estos capítulos lo crean las conversaciones entre el anciano maestro Yamamoto y un joven, Tsuramoto, que acude a él para aprender de su legado. Los capítulos recogen las historias que Yamamoto cuenta en el Hagakure y que este manga reordena para facilitar su comprensión (siempre ayudada, además, por el lenguaje visual que aportan las viñetas). La base de este manga, como la del libro original, es explicar el significado del ‘servicio’ (samurai procede de saburau, literalmente, “servir”) y los valores que fundamentan la existencia del guerrero.

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La muerte es un ideal en el Hagakure, pero no se trata de una muerte física, aunque muchos lectores lo interpretamos de esa manera al comienzo: se trata de una muerte simbólica, la muerte del ego, el desapego absoluto a la propia persona, y la entrega total al servicio del clan. La individualidad del samurái desaparece para estar fundida a la identidad de su clan: su vida pertenece a su señor.

Como Wilson ha seleccionado principalmente las historias, en esta adaptación no encontraremos los fragmentos más líricos o aforísticos del original, si acaso algunas viñetas más simbólicas que complementan el sentido de las reflexiones del maestro. Dado que nos encontramos ante un manga, el autor ha preferido deslizar la filosofía subyacente del bushidô bajo las historias que cuenta, una selección suficiente para iniciarnos en los valores de la vida samurái. Chie Kutsuwada se ha encargado de ilustrarlas siguiendo los cánones más ortodoxos del manga japonés. Respeta el gusto del manga ortodoxo por reflejar exageradamente las muertes, venganzas y derramamientos de sangre, que sin embargo alcanzan una naturalidad análoga a la que emplea Yamamoto para explicar la dualidad vida/muerte. El resultado, en definitiva, es sumamente ameno: el lector va a pasar páginas y páginas a gran velocidad al tiempo que adquiere conocimientos sólidos y fundamentados sobre la fascinante cultura samurái.

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En esta versión del Hagakure, desaparecen gran parte de los fragmentos líricos o de los aforismos que pueblan el original, dada la naturaleza narrativa del manga. Sin embargo, en ocasiones encontramos alguno, como este que alude al espíritu de servicio y entraga del bushi: “Los asuntos importantes no deben suponer una carga”.

El libro resulta una ocasión excelente para introducirnos en el conocimiento de esta casta tan extinta como idealizada. El lector se sorprenderá ante la crudeza y veracidad de las enseñanzas de Yamamoto, muchas de ellas perfectamente aplicables a nuestro día a día. En una sociedad ególatra, donde el espíritu de servicio mengua continuamente, su código ético puede resultar tremendamente necesario, pues sus bondades se basan en una lucha contra la realidad egoísta y limitada del sujeto, negación que él metaforiza como un culto a la muerte. El samurái debe olvidar que está vivo aunque, como bien aclara Wilson en un útil epílogo, no se trata de perseguir la muerte, sino de abandonar el propio ego y la corporalidad para dedicarnos al servicio de una causa mayor que sí mismo: el clan; hoy diríamos, la sociedad. El libro también recoge otros aspectos de la ética samurái, en parte presentes en el Japón actual, y materializados en valores como makoto o “sinceridad”: para el samurái, hablar y hacer son la misma acción. Por eso, nos cuenta el libro, un monje comprometido en resucitar a un enfermo que acaba de fallecer logra devolver la vida al cadáver. Si no lo hubiera hecho, se habría practicado el suicidio ritual o seppuku. Donde va su palabra marcha su vida.

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La historia del monje que resucita a un enfermo es bastante conocida y no podía faltar en esta adaptación del Hagakure: una fe basada en la sinceridad absoluta en la acción que se va a realizar es capaz de conseguirlo todo, nos dice Yamamoto.

Este manga nos permite, por tanto, introducirnos en el asombroso mundo samurái al tiempo que “aprendemos disfrutando”. Hagakure. El código del samurái nos acerca esta cultura e ilumina nuestra propia vida con unas enseñanzas antiquísimas que nos guiarán, si queremos, al verdadero significado de ser un guerrero en la actualidad: acometer con valor cualquier empresa cuya motivación sea el servicio.

Hagakure. El código del samurái está disponible en Amazon.es.

 

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