LA MÚSICA DEL SAMURÁI

Flautista. Utagawa Kuniyoshi (Fuente: Wikimedia Commons)
Flautista. Utagawa Kuniyoshi (Fuente: Wikimedia Commons)

La imagen que generalmente se tiene del samurái, fomentada por el cine y los medios de comunicación social, es la de un hombre duro, insensible, que aunque siempre actuase movido por un estricto código de honor, podía ser muy cruel. Afortunadamente el estudio con mayor o menos profundidad de la cultura del bushido[1] que se nos pone a disposición a través de libros clásicos como el Libro de los Cinco Anillos de Miyamoto Mushashi o Hagakure y numerosos tratados, nos permite saber que los samurái, además de guerrear, también se divertían. Y cómo no, escuchaban música.

Hay que empezar diciendo que al igual que sucedió en otras culturas, la música entró en el Japón de la mano del animismo y de la religión. Los primeros cánticos y danzas de carácter propiciatorio en pos de buenas cosechas o para congraciarse con los espíritus (kami) fueron un claro antecedente de música nativa (dengaku o sarugaku), y más tarde gracias a la imitación de los modelos de China en la época de Nara (siglo VII d.C.), surgió una música más ligada al entretenimiento, llamada gagaku, de la que disfrutó la primera aristocracia nipona.

Para tener una visión en conjunto de la música que escuchaban los samurái, debemos identificar dos criterios: el privilegio de clase y el sistema de educación.  En cuanto al primer criterio, hay que dar un salto hasta el siglo IX o X, cuando la incipiente clase guerrera comenzó a tomar posición en la sociedad y se fue poco a poco convirtiendo en una élite que sobrepasó en importancia incluso a la familia imperial. En esos tiempos, formas musicales como la del teatro Nô sólo eran accesibles para las clases privilegiadas.

Samurái lírico a caballo
(Fuente de la imagen: https://cuadernodeoriente.wordpress.com/2014/08/01/bushido/)

Pero no hay que olvidar el segundo criterio: la música también formaba parte de la instrucción moral y espiritual de los samurái. Éstos a menudo escuchaban e incluso tomaban parte en la ejecución de actividades musicales para enriquecer su conocimiento. Tal es el caso de los cantos y músicas de origen budista, que podían ayudar a la concentración y a la meditación.

 

La música, presente en el teatro y la religión

El teatro Nô (能) es un arte escénico desarrollado a partir de una variedad de rituales sagrados y artes de entretenimiento festivos que datan del siglo V (dengaku, sarugaku, gagaku), el cual fue depurado y llevado al máximo refinamiento en la era Muromachi (1336-1568). Durante el período Tokugawa (1603-1868) el Nô siguió siendo una forma de arte aristocrático que tenía su contrapunto en el Kabuki, teatro de las masas. Fue auspiciado por los shôgun y daimyô, y se convirtió en sello de distinción de clase. Por ello los samurái, hasta su extinción como estamento social, asistían a representaciones nô. En la actualidad en Japón el Nô es imagen de marca del país por su carácter exclusivo y refinado, gracias al cual ostenta el título de Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Escena de la obra Nô "Los pinos gemelos". (Fuente: Japan Arts Council)
Escena de la obra Nô “Los pinos gemelos”. (Fuente: Japan Arts Council)

Las obras de Nô son cantadas y danzadas, y suelen tratar temas trágicos o espirituales. Los actores principales (shite) llevan máscaras, no así los secundarios (waki). Según la temática se distinguen cinco tipos de obras, que en la época más antigua se tenían que representar consecutivamente en un mismo día. Las categorías son: obras de dioses, de guerreros, de mujeres, de locura y de demonios. Las que tenían en principio más conexiones con el mundo samurái eran obviamente las de guerreros, conocidas como Nô shura, porque la figura central de la obra es generalmente un samurái que cayó en batalla. La mayoría de las obras están basadas en incidentes de los relatos de los Heike (Heike Monogatari), serie de batallas a muerte de los dos grandes clanes, donde se relatan las miserias y las glorias del héroe en derrota, y en casi todas ellas el protagonista aparece en forma de fantasma o espíritu. Precisamente es esta conexión con el mundo sobrenatural la que nos obliga a mencionar también las obras de demonios; en algunas como Funa Benkei un guerrero malvado del pasado se vuelve a presentar ante su enemigo en forma de demonio para consumar una venganza.

Máscara masculina. (Fuente: Japan Arts Council)
Máscara masculina. (Fuente: Japan Arts Council)

En la música del Nô existen Cinco Elementos o “voces” (go-sei): el canto melódico (utai), y la música rítmica de los cuatro instrumentos (hayashi): la flauta (fue), el pequeño tambor (ko-tsuzumi), el tambor de cadera (ôtsuzumi u ô-kawa), y el gran tambor (taiko). En cuanto al canto (utai), hay que aclarar que lo realizan un tipo de actores llamado ji-utai-kata o coro, nunca los músicos del hayashi. El coro se suele situar en el lateral derecho del escenario. La voz se produce desde el diafragma, reverberando a través del pecho y la cabeza, y resonando dentro de la cavidad oral de tal forma que parezca intensa y “retenida” en comparación con la voz clara y proyectada del canto occidental. Existen clasificaciones para el manejo de la voz: voz fuerte, voz delicada y gentil, voz de felicidad, y voz triste o melódica. Sin embargo, la apreciación de diferencias no deja de ser muy subjetiva, y cada espectador ayer y hoy la percibirá de una manera diferente. Es una forma de cantar realmente inquietante y espectacular.

Hace siglos entre la clase samurái se promovía activamente la práctica del utai por entenderse que potenciaba “Quince Virtudes”: poder conocer lugares distantes sin en realidad viajar; conocer las artes marciales sin entrenamiento y la batalla sin combatir; conocer la poesía sin aprenderla y a apreciar la naturaleza sin necesidad de escribir un verso; conocer el poder de los dioses sin orar y la compasión de Buda sin la austeridad; conocer el dolor de la separación sin perder al ser amado y amar sin sufrir por la pasión; conocer el pasado sin ser viejo; conocer el éxtasis sin necesidad de hierbas medicinales; y el de elevarse al involucrarse en conversaciones elegantes con nobleza. Hoy en día, esta creencia continúa en cierto modo entre sus numerosos practicantes, porque se afirma que la libertad y el ritmo de este tipo de canto enaltece el espíritu.

En lo referente a los instrumentos (hayashi), los describiremos brevemente:

  • Fue o flauta; es un tipo específico llamado nôkan. Es una flauta travesera con siete orificios para los dedos y difiere de otras flautas traveseras tradicionales. La música que esta flauta produce puede ser gentil en melodía o en ritmo y de un agudo casi inquietante, con sonidos no necesariamente afinados pero con muchos giros.
Nôkan. (Fuente: Wikiemdia Commons)
Nôkan. (Fuente: Wikimedia Commons)
  • Ko-tsuzumi o tambor de hombro. Es el más pequeño de los utilizados en una pieza nô. Tiene forma de reloj de arena, con una parte que vibra y la posterior que reverbera. Se toca tomándolo de las cuerdas de afinación con la mano izquierda, y sosteniéndolo sobre el hombro derecho, y el sonido se produce al golpearlo con la mano derecha.
Ko-tsuzumi. (Fuenta: Wikimedia Commons)
Ko-tsuzumi. (Fuente: Wikimedia Commons)
  • Ô-tsuzumi o tambor de costado. Más grande que el anterior, este tambor produce un sonido más seco y agudo y no tiene variaciones en su afinación. Para tocarlo, el percusionista toma las cuerdas de afinación con su mano izquierda, apoya el tambor sobre su muslo izquierdo y lo hace sonar con la mano derecha, extendiéndola bastante antes de golpear.
Ô-Tsuzumi junto a Ko-Tsuzumi. (Fuente: Wikimedia Commons)
Ô-Tsuzumi junto a Ko-Tsuzumi. (Fuente: Wikimedia Commons)
  • Taiko o tambor grande; con un cuerpo corto y grueso, se toca con dos baquetas. Al igual que el ôtsuzumi, es de afinación fija. Las dos grandes caras se colocan sobre el cuerpo en forma de barril. Este tambor es considerablemente más grande que los otros dos tambores, pero también hay que decir que éste del nô es de tamaño muy inferior a los taiko que se utilizan en otras manifestaciones musicales como por ejemplo los matsuri o festivales.
Taiko nô. (Fuente: Wikimedia Commons)
Taiko nô. (Fuente: Wikimedia Commons)

Un apunte curioso: mientras ejecutan los ritmos, los percusionistas alternan sonidos vocales llamados kake-goe con golpes en los tambores. Son unos sonidos de corte gutural extremadamente importantes, pues preceden a los compases del tambor y simbolizan pausas o vacíos, tan característicos del ritmo del nô.

La música del nô es un compendio de los paradigmas del arte japonés: es asimetría “sofisticada”, porque cada instrumento actúa independiente de los demás pero a la vez complementándose con ellos, gracias a la conciencia grupal de sus intérpretes; es intuición, porque se centra en el ritmo en lugar de en la melodía; y es pura experiencia, hasta el punto que muchos lo comparan con la ceremonia del té, porque cada vez que se escucha es distinta e irrepetible.

Este vídeo, de corta duración, es un extracto de Funa Benkei, una obra de nô del género de demonios. Servirá para escuchar los cantos utai y la música de hayashi:

Minamoto no Yoshitsune, héroe de las pasadas Guerras Genpei y que está siendo perseguido por su hermano Yoritomo para ser eliminado, toma un barco para huir y durante la travesía en el mar sufre una gran tormenta, además de ser objeto del ataque de fantasmas marinos, entre los que está su antiguo enemigo Taira no Tomomori. Sólo los rezos del monje Benkei alejarán el peligro. En esta escena en concreto, que pertenece al segundo acto, el espíritu vengador de Tomomori quiere que Yoshitsune se ahogue como a él le ocurrió en Dan No Ura, y en el barco ataca agitando una alabarda, pero Benkei lo aleja con el uso de encantamientos desesperados y poderosos, y gradualmente los fantasmas desaparecen con el descenso de la marea.

 

La música budista tuvo a lo largo de la historia diferentes manifestaciones, todas ellas de gran influencia sobre otras artes japonesas. Es de tipo vocal o instrumental.

Monjes cantando. (Fuente: )
Monjes cantando shômyô. (Fuente: Junko Ueda website )

Al primer tipo pertenece la música Shômyô. Esta música se ha usado desde siempre como instrumento a las ceremonias y los rituales religiosos. Los monjes budistas, preceptores de la clase samurái, introdujeron en Japón los cantos shômyô (聲明) durante el período Heian (finales del siglo VIII d.C.). Shômyô, que literalmente significa “voz de sabiduría” puede ser más recitado o más melódico, a capella o con instrumentos, pero todo él tiene la misma finalidad: la expresión de la piedad. Por tanto, no era extraño ver en su tiempo a los daimyô (jefes militares) o shôgun escuchar estos cantos durante la inauguración solemne de templos o en los oficios religiosos a los que acudían. Shômyô ha servido de base a estilos que posteriormente llegarían a ser importantes, como el utai del teatro nô (ya explicado), o los diferentes géneros de música con biwa, un laúd traído de China. Escuchemos esta pieza:

Más tarde, en el siglo XVI a partir del período Edo o era Tokugawa (1603-1868), un grupo de monjes budistas Zen de la secta Fuke desarrollaron una práctica de meditación sonora, realizada con un instrumento llamado Shakuhachi, una flauta que desde su uso en la música de corte del período Heian había caído en desuso y que ellos recuperaron. El shakuhachi (尺八), cuyo significado literal es “cincuenta y cinco centímetros” (la medida del instrumento) se sujeta verticalmente como una flauta dulce, y su sonido se puede distinguir del de cualquier otra flauta que exista en el mundo.

Shakuhachi. (Fuente: Wikimedia Commons)
Shakuhachi. (Fuente: Wikimedia Commons)

Es un sonido alejado totalmente del concepto de “pureza” que tiene la música occidental, y los japoneses lo denominaron suizen. Es la máxima expresión del wabi sabi. Los monjes Zen creían, y aún creen hoy, que es posible llegar a la iluminación a través del sonido del shakuhachi. La secta Fuke dejó de existir hacia finales del siglo XIX, pero la tradición musical del shakuhachi no se interrumpió, y hoy día su sonido es tan apreciado que se escucha en conciertos y eventos musicales para el gran público.

 

Monjes Komusô tocando shakuhachi. (Fuente: Wikimedia Commons)
Monjes Komusô tocando shakuhachi. (Fuente: Wikimedia Commons)

Este vídeo es una pieza interpretada por Rodrigo Rodríguez, perteneciente a una generación de jóvenes instrumentistas de shakuhachi que han contribuido a revitalizar este género.

Otra música derivada de las trovas budistas fue la interpretada con Biwa. La música biwa se convirtió durante el apogeo del poder feudal y militar en Japón  (siglos XI al XVI d.C. aproximadamente) en depositaria del “cantar de gesta” de la nación. El biwa, laúd de cuello corto que tiene cuatro o cinco cuerdas, llegó a Japón de China en el siglo VII. Siendo en principio los monjes budistas quienes tocaban este instrumento para divulgar de forma sencilla sus enseñanzas e incluso exorcizar demonios (caso del género moso-biwa de los monjes ciegos), en el siglo XI aparecieron los trovadores, que cantaban historias épicas basadas en las dos más grandes obras historico-literarias del momento: Genji Monogatari y Heike Monogatari. Y un poco más tarde, desde Satsuma y Chikuzen, este instrumento se popularizó creando dos estilos de canto narrativo épico. El biwa sufrió un decaimiento en el siglo XVI a causa de la irrupción del shamisen, una clase de laúd venido del sur de Japón desde el continente y que como la mayoría sabe, se hizo mucho más popular gracias a ser un instrumento musical fundamental en géneros como el teatro Kabuki.

Biwas en un museo japonés. (Fuente: Wikimedia Commons)
Biwa en un museo japonés. (Fuente: Wikimedia Commons)

En el vídeo se muestra un cantar basado en la obra literaria Heike Monogatari. En este pasaje, Atsumori está a punto de escapar hacia un barco Taira cuando Naozane lo llama para que regrese. Pelean. Cuando dispuesto a decapitarlo, Naozane se da cuenta de que Atsumori es aún un niño, flaquea porque él tiene un hijo de la misma edad. Sin embargo, también concluye que si él no lo mata otro lo hará, por lo que finalmente le quita la vida al muchacho y a continuación reza por la salvación de su alma.

 

No podemos terminar este artículo sin referirnos a las marchas militares con taiko. Los tambores taiko (太鼓), los cuales ya hemos descrito al hablar del teatro nô, son instrumentos imprescindibles en la música tradicional japonesa, y cómo no, también en las marchas militares. Durante el período medieval (siglos XII al XIX d.C.) la clase guerrera los utilizó durante las batallas para intimidar al enemigo y pasar órdenes de comando. Como dijimos anteriormente, el tamaño del taiko es variable; así mismo, los taiko pueden ser de barril para apoyar en el suelo o colgantes, para portar en desfiles. El taiko más grande de los que se conocen puede llegar a pesar 310 kilos. Imaginamos que en las marchas militares se llevarían taiko de diferentes tamaños.

Ô-daiko. (Fuente: Wikimedia Commons)
Ô-daiko. (Fuente: Wikimedia Commons)

El taiko es un instrumento que desde los años 50 del siglo XX dio lugar a un estilo de música independiente llamada kumi-daiko, basada en el “ensamble” de taiko de barril y ô-daiko en piezas musicales modernas que se interpretan en concierto para el público más general.

Es muy difícil rescatar hoy en día las marchas militares samurái, pero hay conjuntos modernos de taiko que han realizado versiones de algunas piezas. En este fragmento podemos disfrutar de lo que puede considerarse música “para las batallas”. ¿No nos parece que vamos en medio de la tropa, aproximándonos peligrosamente al enemigo?

Y con esta épica pieza se termina el capítulo dedicado a la música del samurái. Confío en que haya servido para clarificar qué tipo de melodías y ritmos se escuchaban en un entorno social, el de los bushi, sometido a reglas muy concretas y con una visión particular de la vida. ¡Hasta pronto!

 

Notas:

[1] Camino del guerrero.

Para saber más:

Teatro Noh: Principios y perspectivas. Kunio Komparu. (Traducido y publicado bajo autorización de Floating World Editions)

Japanese Theatre. Faubion Bowers. Rutland, Vermont: Charles E. Tuttle Co.

Web de Tesoros Nacionales del Japón y el Japan Arts Council

Japón Artes Escénicas

Junko Ueda. Satsuma Biwa y canto

Mundo Japón

https://cuadernodeoriente.wordpress.com/2014/08/01/bushido/

Otaku Shinto

6 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Reblogueó esto en cuaderno de orientey comentado:
    Muy interesante entrada que no es más que una muestra de un blog lleno de interesantes propuestas que me propongo seguir de cerca y que no dudo en recomendar.

    Me gusta

  2. Magnífica y bien documentada entrada. En relación a la segunda imagen, la del samurai a caballo tocando la flauta , sería de agradecer un pie (como en otras imágenes) que aclare la fuente, por ejemplo: Colección Pájaro Profeta (https://cuadernodeoriente.wordpress.com/2014/08/01/bushido/), o algo similar.

    Me gusta

    1. Efectivamente, José Antonio, disculpa.No me he fijado que no se había cargado al nota al pie. Lo corregiré. Un cordial saludo.

      Me gusta

      1. Gracias, María Jesús. Esto ha servido para que pueda conocer tu blog, lleno de seductoras propuestas. Lo seguiré. Un cordial saludo.

        Le gusta a 1 persona

      2. El tuyo también ha sido un grandísimo descubrimiento. Lo mismo digo. ¡Hasta pronto y muchas gracias!

        Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s