MACHIYA. LA CASA URBANA TRADICIONAL

Machiya. (Foto: Lord Ameth, Wikimedia Commons)
Machiya. (Foto: Lord Ameth, Wikimedia Commons)

Quién no ha visto alguna vez una casa tradicional japonesa. El cine y la literatura nos han nutrido de jugosas leyendas donde, de repente, el recoleto hogar de un poderoso comerciante de Kioto era asaltado por un grupo de ninjas, o donde transcurría la historia del amor imposible de una geisha. Esto puede sonar tópico, pero no está de más soñar un poco.

Vamos a hacer hoy un viaje por estas casas de ensueño, para al menos desde aquí, vivir un poco dentro de ellas y conocer de dónde vienen realmente.

El machiya (machi, 町, ciudad; ya, 家, casa o tienda) es una casa de madera que representa a la vivienda urbana tradicional en Japón. Aunque las machiya pueden ser encontradas en todo el país, las más célebres y mejor conservadas se encuentran en la ciudad de Kioto; en este último caso, reciben el nombre de kyomachiya (京町家). Es una de las dos categorías de vivienda autóctona japonesa, junto con las nouka (viviendas rurales).

Hay que comenzar con un apunte histórico: los machiya se empezaron a usar como vivienda hace unos mil años aproximadamente, es decir, a finales de la Era Heian (Siglo XI D.C.), cuando las ciudades comenzaban a crecer con el auge de los comerciantes (chônin), los cuales ubicaban su residencia sobre o junto a la tienda que regentaban. En los comienzos, por tanto, los machiya no eran más que tiendas-dormitorio (ya, 屋), de una planta y con un solo patio. Fue en la Era de Edo (1623-1868) cuando experimentaron un mayor auge, y como consecuencia del desarrollo de una cultura urbana, la zona de vivienda se amplió, creciendo en altura hasta llegar a los dos pisos. Los machiya que nosotros vemos actualmente corresponden a esta época.

(Foto: www.thekyotoproject.com)
(Foto: http://www.thekyotoproject.com)

Una de las cosas que más llama la atención de los machiya es su forma: la planta es rectangular y alargada de sur a norte, teniendo unos 20 metros de profundidad y unos 5,5 metros de anchura. Imaginaréis, por tanto, que la fachada frontal que queda a la vista suele ser estrecha. ¿Por qué? Varios son los motivos que se han comentado. Uno de ellos, el más aceptado, es la finalidad de facilitar la ventilación de la casa y evitar el sofocante y húmedo calor del verano japonés. Hay otro, de carácter más prosaico: las autoridades del Japón medieval cobraban una especie de impuesto por establecimiento comercial, que se graduaba en función del ancho de la fachada, y por eso los comerciantes se hacían construir casas estrechas. Tanto, que se las dio en llamar “camas de anguilas”.

Detalle del techo (Foto: www.thekyotoproject.com)
Detalle del techo (Foto: http://www.thekyotoproject.com)

En todo caso, parece que el argumento del clima tiene más peso; de ahí que también la madera fuera el elemento constructivo principal, ya que ésta absorbe mejor la humedad y las variaciones térmicas.

Sobre las dimensiones, un último dato. El tatami, que todos conocemos, es mucho más que una alfombra de estera: es un sistema modular en el cual está basada toda la composición y la estructura de la casa. Con unas dimensiones de 1,9 metros x 0,9 metros, era y es el sistema de medición del resto de componentes de la casa (puertas, shôji, columnas). Esta estandarización permitía en el pasado la reutilización de materiales cuando una casa era demolida.

 

Estructura de un machiya

Para que nos hagamos una idea más “espacial” de cómo es por dentro el machiya, os dejo este plano. En él podréis ir siguiendo las diferentes zonas:

Planta de un machiya. Diseñada por el Profesor Yoshifumi Muneta, Facultad de Ingeniería de la Edificación de la Universidad de Hosei.

A. Mise no ma (店の間). Esta habitación, que es la primera que nos encontramos al entrar, es un vestigio del carácter comercial del edificio, pues es la tienda o el lugar donde el comerciante exponía sus mercancías al público. Cuando el uso cambiaba, la mise no ma se convertía en salita de estar para la familia, desde la cual se podía ver lo que ocurría afuera sin ser observado, gracias a las rejillas exteriores de madera o kôshi (invento de la Era Muromachi, en la que había una gran obsesión por la seguridad).

Machiya_Mise no ma
Mise no ma.

B. Naka no ma (中の間). Es una habitación de paso, pues de ella parten unas escaleras de madera para subir  a la segunda planta. Estas escaleras, son a su vez un contenedor con cajones para almacenar y aprovechar el espacio.

Machiya_Sala hakokaidan
Nakanoma con escalera “hakokaidan”.

Estas dos estancias dan al corredor de la casa o toriniwa, que o bien está empedrado o en el pasado tenía el suelo de tierra. A lo largo de este corredor alargado, se extiende la cocina, que tiene los muebles dispuestos contra la pared. De esta zona parte también la salida de humos.

Toriniwa y cocina
Toriniwa y cocina.
Salida de humos.
Salida de humos.

C. Genkan no ma (奥の間). También enfrentado a la cocina, el genkan tiene una función muy importante: es el cuarto de bienvenida, destinado a que el huésped se descalce y acceda así al resto de la casa.

Genkan.
Genkan.

D. Daidoko o Hanare (離れ). Es una sala amplia que da siempre al jardín. Por su privilegiada ubicación, sirve de gran comedor de la familia o sala de visitas. Por lo general, en un lateral de la misma se ubica una pequeña alcoba, la archiconocida tokonoma (床の間), rincón de honor de la casa, donde se coloca una pintura o kakemono y un arreglo floral (ikebana) para agraciar la vista de los huéspedes.

Hanare con Tokonoma.
Hanare con Tokonoma.

E. Jardín, llamado tsuboniwa (坪庭). Es un jardín interior de pequeñas dimensiones, llamado también “jardín de aposento”, destinado para la relajación y el disfrute visual. Contiene todos los elementos del jardín de paseo (piedra, agua, arbustos) aunque a pequeña escala. Alrededor del mismo, hay una galería cerrada con suelo de madera, por la que se accede a la parte posterior de la casa y al baño (furô).

Tsuboniwa.
Tsuboniwa.

En cuanto al furô, sólo destacaremos que su bañera no se utiliza específicamente para limpiar el cuerpo, sino como práctica de relajación. Antes de introducirse en el baño, uno ha de haberse lavado con agua corriente y jabón, como es costumbre en Japón.

Furô
Furô

Comodidad y belleza

Una de las características más significativas del machiya y, en general de toda vivienda japonesa tradicional, es la escasez de mobiliario. La belleza de la simplicidad y la naturalidad, que ya hemos visto en tantas ocasiones al hablar del wabi-sabi, fueron a lo largo de la historia impregnando la estética de las artes japonesas, y la arquitectura no podía quedar al margen de ello. Otro punto destacable de este tipo de casas es su versatilidad: gracias al sistema modular medido en tatami y la planta diáfana, se pueden transformar varias veces los espacios, agrandando, reduciendo o dividiendo las diferentes estancias, gracias a elementos tan conocidos como las fusuma (puertas correderas) y jugando con la luz valiéndose de los shôji (ventanas de papel) o de los sudare, persianas colgantes hechas con carrizos unidos por cordeles.

Fusuma.
Fusuma.
Shôji.
Shôji.
Sudare.
Sudare.

En conclusión hay que decir que los machiya no dejarán de sorprender al espectador occidental, que ve en su naturalidad y su espaciosidad un medio de conexión con lo esencial.

Actualmente, como dijimos, los machiya mejor conservados están en Kioto, aunque también los podemos encontrar en Osaka, Nagoya o Hiroshima. La ciudad de Kioto fue una de las ciudades de Japón que no fue devastada por la Segunda Guerra Mundial, motivo por el cual aun preserva sus monumentos y sus casas tradicionales, muchas de ellas puestas al servicio del turismo, como hospedaje de lujo. No hace falta que aquí cuente las innumerables web por las cuales un viajero puede alquilar un machiya; lo que es claro es la insólita atracción que ejercen en nosotros estos lugares, en los que nos sentimos transportados a otro tiempo.

Machiya turística 1
Machiya turística en Kioto.
Residencia Kawasaki (Kioto).
Residencia Kawasaki (Kioto).

Pero también hay una triste realidad: el desarrollo urbano moderno ha sido más devastador que la propia guerra, porque muchos machiya vulnerables han perecido bajo la presión inmobiliaria, y han sido muchas veces sustituidas con edificios anodinos que destruyen el perfil de la calle. Esto ha motivado la creación de varios grupos de defensa, preservación y reciclaje de los machiya, algunos de ellos liderados por extranjeros. A este último respecto os recomiendo leer la comunicación The Preservation of Kyo-Machiya, de Sachiko Suwa, donde se recogen las opiniones, expectativas de futuro y necesidades de los actuales propietarios de estas espléndidas casas, que luchan activamente por su supervivencia y rehabilitación.

En resumen, el machiya es un patrimonio cultural genuinamente japonés. ¡Nadie que viaje a Japón debe quedar sin pasar al menos una noche en una de estas casas! Esperemos que estén ahí por mucho tiempo, para el disfrute de futuras generaciones.

(Foto cortesía de Mazda)
(Foto cortesía de Mazda)

 

Nota: Las imágenes usadas aquí provienen de Wikimedia Commons, webs turísticas y el blog Mi Moleskine Arquitectónico. La finalidad  de su uso aquí es meramente divulgativa y no lucrativa.

Para saber más

Mi Moleskine Arquitectónico. Machiya, la casa japonesa.

Living in a Machiya, por Kojirô Toshida

The Kyoto Project

www.japan.experience.es (Turismo)

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