LOS TEMORES REALES E IMAGINARIOS INVADEN EL IDIOMA JAPONÉS

Fotograma de la película "The Ring" (1998)
Fotograma de la película “The Ring” (1998)

Texto original: Peter Backhaus

Traducción: María Jesús López Beltrán

De acuerdo con una reciente encuesta oficial, el 66,7 por ciento de los japoneses siente algún tipo de fuan (不安, ansiedad) acerca de aspectos de su vida cotidiana. Las razones más frecuentes se refieren a inseguridades sobre cómo planificar el futuro, seguidas de las preocupaciones por la salud y la economía familiar. Hay mucho de lo que preocuparse, por lo que parece, así que merece la pena que analicemos cómo esos miedos y ansiedades se expresan lingüísticamente en la conversación de la gente.

La manera más fácil de decirle a alguien que tenemos miedo es mediante el uso del adjetivo comodín kowai (怖い, atemorizante, pavoroso). Puede referirse tanto a aquello que nos asusta, por ejemplo, kowai eiga (怖い映画, película de miedo), como al sujeto que siente el miedo, como en la expresión Watashi kowakatta yo (私怖かったよ, “Estaba asustado”). Los accesos de miedo más puntuales o esporádicos se expresan mejor con interjecciones formadas del mismo adjetivo kowai, casi siempre en su forma abreviada y popular, kowa´ (こわっ)- atención al carácter tsu (っ)- la cual no tiene transcripción exacta al romaji.

Otro calificativo muy popular es osoroshii (恐ろしい, terrible, horrible), que se parece mucho en sentido a kowai pero que se refiere al objeto que da miedo o terror más que a quien lo padece; como por ejemplo, osoroshii jiko (恐ろしい事故, un accidente horrible) o como osoroshii kao (恐ろしい顔, un aspecto horrible).

Los kanji de osoroshii y kowai, por este orden, se combinan también para formar el sustantivo kyôfu (恐怖). Este término difiere del mencionado fuan (不安) en que normalmente expresa un nivel más intenso, o fóbico, de miedo. Si se convierte en algo patológico o clínico, se le añade el sufijo shô (症). Kyôfushô sirve para describir infinitos tipos de estados patológicos, no sólo las archiconocidas ansiedades como heisho kyôfushô (閉所恐怖症, claustrofobia) o kumo kyôfushô (クモ恐怖症, aracnofobia), sino también otros miedos menos conocidos como sûgaku kyôfushô (数学恐怖症, fobia a las matemáticas) or tetsudô kyôfushô (鉄道恐怖症, miedo a los trenes).

Como el miedo es una emoción tan fuerte y extendida, su léxico es muy útil como herramienta para dar énfasis o expresividad en otros campos. Un ejemplo de ello son las expresiones de cortesía; es el caso de la frase osore irimasu (恐れ入ります). Ésta expresión es un modo típico de disculparse por una molestia que previsiblemente se va a causar, por ejemplo Osore irimasu ga, mô ichido oshiete itadakemasuka (恐れ入りますが、もう一度教えていただけますか, “Perdone la molestia, pero ¿me lo podría explicar de nuevo?”). Aunque el elemento de miedo que contiene osore irimasu no tiene un sentido demasiado claro, la frase expresa el temor a la autoridad o prestigio que pueda tener nuestro interlocutor.

Un caso parecido es la expresión kyôshuku (恐縮), que combina el kanji de osoroshii con el que significa “sentirse pequeño”. Y éste es en realidad el significado original de la frase, que podría traducirse como “Mi miedo ante tu omnímodo poder es tan grande que me achanto ante ti”. Ni qué decir tiene que hoy en día, ya poca gente (por fortuna) usa esta expresión en la frase final de los emails de trabajo enviados a algún colaborador, tal como ésta: O-isogashii naka kyōshuku desu ga dōzo yoroshiku onegai itashimasu (お忙しい中恐縮ですがどうぞよろしくお願いいたします, “Soy consciente de que está atareado, pero le ruego encarecidamente su colaboración”). De todos modos, esta frase no debería tener en principio un concepto de miedo más intenso que el que tiene la expresión inglesa “Me temo que…”, la cual ha sufrido el mismo proceso de incorporación al lenguaje ordinario.

El miedo también se invoca frecuentemente para enfatizar el juicio o valoración que se hace sobre algo. Un ejemplo es sugoi (凄い), adjetivo que suele describir un temblor o escalofrío. Hoy en día se utiliza principalmente para expresar que una cualidad es extraordinaria, como en sugoi bijin (凄い美人, una belleza despampanante).

Para terminar, también existe yabai (やばい), que ha pasado de ser una expresión reservada para describir asuntos arriesgados o peligrosos que causan temor, a convertirse en un término usado para describir situaciones positivas. En un reciente sondeo de la Agencia de Asuntos Culturales (Bunkachô 文化庁), el 26,9 por ciento de los encuestados (y más de un 90 por ciento de los jóvenes de 10 a 19 años), admitieron usar el término yabai para referirse a cosas que les resultaban “yoi, oishii, kakkoii nado” (良い,おいしい,かっこいい等, “buenas, deliciosas, guay”, etcétera). Por tanto, parece que en principio, hoy en día uno no debe asustarse cuando oiga decir yabai. O al menos ha de entenderlo como algo parecido al adjetivo inglés “terrific”, o lo que es lo mismo, “tremendo”, en español.

Texto original: Peter Backhaus. Lingüista alemán, actualmente es Profesor Asociado de la Universidad de Waseda. Tiene un especial sobre lengua japonesa en el diario The Japan Times. Su biografía y curriculum en japonés, aquí

Traducción: María Jesús López Beltrán

Fuentes:

Especial en The Japan Times, 9 de noviembre de 2015.

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