CUENTOS DE KAMAKURA

Buda de Kamakura. (Foto: Adolfo Farsari, 1885)
Buda de Kamakura. (Foto: Adolfo Farsari, 1885)

Hace mucho tiempo que quería hablaros sobre los Cuentos de Kamakura. En el pasado, estuve recopilando leyendas populares de Japón que pudiera leer en la noche, bajo la luz de una lamparita, e irme a gusto a dormir. Lo cierto es que entre mis libros, los de otros y las web, me vi con más de doscientos cuentos. Tengamos presente que desde el siglo VIII d.C., en Japón no se ha parado de escribir, trasladando al papel lo que la tradición oral había ido haciendo desde los tiempos de Amaterasu (es decir, ni se sabe cuándo).

En esta ocasión elijo los Cuentos de Kamakura, un conjunto de historias que provienen de la ciudad del mismo nombre. Kamakura, como sabréis, se encuentra al sureste de la bahía de Tokio, y es archi-conocida gracias a su Gran Buda, entre otras maravillas.

 

Un poco de historia

La sociedad Kamakura estaba completamente militarizada. (Fotograma de la película "Trono de Sangre", de Akira Kurosawa)
La sociedad Kamakura estaba completamente militarizada. (Fotograma de la película “Trono de Sangre”, de Akira Kurosawa)

La Era de Kamakura (1192-1333) constituyó en Japón la primera época en que un shôgun o generalísimo (Minamoto no Yoritomo) gobernó los territorios del vasto Imperio, arrogándose todo el poder ejecutivo y militar y desplazando al Emperador, que quedaba como mero poder sagrado y simbólico de la raza japonesa. La creación del shogunato Kamakura señaló el principio de la edad medieval o feudal de Japón, caracterizada por una ética guerrera de obligación, lealtad y estoicismo.  Muchos elementos de la cultura japonesa tan importantes como el budismo Zen, los samurái (guerreros), el seppuku (suicidio ritual) y la ceremonia del té, se consideran mayoritariamente originados en esta era.

Kataribe contando un cuento. (Foto: Biblioteca de Allo)
Kataribe contando un cuento. (Foto: Biblioteca de Allo)

Los cuentos en esta época servían como instrumentos de entretenimiento del pueblo, de la misma forma que los cantares de gesta en la Europa medieval, dicho sea con toda cautela. Se afirma que procedían de las narraciones orales de kataribe o contadores de cuentos ambulantes, que iban por los pueblos entreteniendo a niños y mayores. Probablemente fueron los propios monjes budistas, únicos alfabetizados, quienes irían trasladando a rollos de papel tan fantásticas historias. Se dice que en Engaku-ji, templo de Kamakura, tuvieron su origen escrito. Al respecto del budismo zen, es importante destacar su presencia en estos Cuentos de Kamakura, con (quizá) mayor protagonismo que otras sectas del budismo mahayana originario, con mayor antigüedad en Japón. Sin embargo, en mi opinión estos cuentos están centrados en aspectos históricos, no estando presente en sí el misticismo zen. Ejemplos son El diente de Buda, o el cuento dedicado a Sogen (El Deseo de Sogen), monje chino que en el siglo XII, invitado por el regente Hôjo no Tokimune, fue primer abad del gran templo de Engaku-ji.

 

Publicación de los Cuentos de Kamakura

Portada de la Edición de "Leyendas de Kamakura"de Luna Books.
Portada de la Edición de “Leyendas de Kamakura”de Luna Books.

Gracias a la Editorial Luna Books, de origen español pero con sede en Kamakura, he (hemos) podido acceder a estos cuentos bajo el título Leyendas de Kamakura. Montse Watkins, eminente traductora y escritora fallecida en 2000, tradujo al castellano estos cuentos y los editó. Tengo que advertir que no sé que ha sido de Luna Books. Las últimas noticias datan de 2005, cuando se creó por seguidores y colaboradores la página web http://laturka.webcindario.com/cuentos_japoneses.htm en la que podemos conocer y leer, para nuestra alegría, casi todos los cuentos de la antología.

Si alguien tuviera algún dato más, sería muy útil para todos los interesados en la literatura japonesa.

 

Temas presentes en los Cuentos de Kamakura

Los Cuentos o Leyendas de Kamakura son episodios que, en palabras de Montse Watkins, “muestran un aspecto entrañable de la antigua capital de Japón, y de sus numerosos templos y lugares históricos conservados hasta nuestros días.” Mejor dicho, imposible.

Para mí, la riqueza de estos relatos se podría clasificar en estas categorías:

  • La práctica del budismo. La devoción budista se puede apreciar en el precioso cuento El Jizô negro, o en la historia de la anciana Ie en La anciana de Hase y el Buda. Es muy importante remarcar, sin embargo, que estos Cuentos de Kamakura no están especialmente centrados en la moral, sino más bien los ritos budistas se presentan como una vía de contención de los kami o espíritus de sintoísmo, como ocurre en el fantástico relato Sesshoseki o La roca de la muerte, o en El monje Rankei.
Jizôs. (Foto: www.japonismo.com)
Jizôs. (Foto: http://www.japonismo.com)
  • La tradición sintoísta del respeto por los animales. En muchos relatos, los seres humanos y los espíritus adoptan caracteres zoomórficos, los cuales son reverenciados y temidos. Caso de El amor de la serpiente, Ô-tori sama o La araña de Yanagihara. A este respecto, los espíritus más traviesos revisten forma de zorros (tanuki) o tejones, como en el divertido cuento Densaburo y Hansaburo.
  • El amor sobrenatural o más allá de la vida, como se puede ver en La princesa Hitomaru y La doncella de la linterna.
"Maihime". Tatsumi Shimura (1953)
“Maihime”. Tatsumi Shimura (1953)
  • La moral pública, o las costumbres que habían de observarse en una sociedad militarizada, reprimida y controlada al extremo. Esta temática la podemos encontrar en El destierro de la familia Ishikawa.

Los Cuentos de Kamakura tienen un valor muy importante: son de una gran riqueza histórica, y muestran las costumbres y valores de la, por así llamarla, “primera Edad Media de Japón”. Pero, además, son en su mayoría muy entretenidos. Os animo a que los leáis, puesto que están a vuestro alcance. Pasaréis buen rato, e incluso, los podréis contar a vuestros nietos.

Os dejo un extracto. Y a disfrutar.

Cierta noche, el hombre abrió los párpados pesados y, ante su enorme sorpresa, vio a la doncella celestial sentada a su cabecera.
— He venido a visitarte para recompensar el gran afecto que me has demostrado — dijo con una voz que parecía el susurro del viento y exhalaba exquisitos aromas de flores del paraíso.

Entonces le ofreció a beber una jarra de agua fresca, que se deslizó por la ardiente garganta de Kichibei con un frescor indescriptible, llenándole el corazón de una inmensa alegría que borró en un instante todo recuerdo de sinsabores y tristezas que había experimentado en su vida y le dejó el alma tan pura como un manantial en las montañas.

Faroles festival

Fuentes:

http://laturka.webcindario.com/cuentos_japoneses.htm

http://www.jca.apc.org/gendai/kikan/lunabook/luna.html

The Cambridge History of Japan. Yamamura, Kozo. Cambrige University Press, 1990.

 

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