LOS PROTECTORES (Wara no tate)

Portada Los Protectores

En este artículo voy a comentar y analizar una película de acción “Made in Japan”. Siendo así, he prescindido de enunciar su título en inglés, Shield of Straw, porque es una traducción exacta del japonés, “escudo de paja” (わらの盾), aunque las diferentes distribuidoras intervinientes hayan apostado por el primero, imagino que para su mejor identificación. Hay que admitir que es más fácil localizarla de ese modo.

Las razones que me han llevado a elegir Los Protectores como objeto de estudio son tan fuertes o débiles como las que me llevarían a no elegirla. Es decir, intentando ser objetivos y honestos, no es una película que vaya a quedar en los anales de la historia del cine. Sin embargo, creo que merece esta reseña porque:

Uno, es una película de acción;

Dos, es muy entretenida;

Tres, está dirigida por Takashi Miike.

Visionar una película de Miike es como dejar que un pato del parque de El Retiro coma de tu mano: no sabes si picará la palomita o si también se comerá tu dedo. Es decir, muy expuesto. Mi última experiencia con el “enfant terrible” del cine japonés había sido muy buena, aunque ya hace…año 2011. 13 asesinos, especie de homenaje a Los Siete Samuráis de Kurosawa, me encantó. Pero en mi sensible retina aún tenía grabada Cementerio Yakuza (2002), cinta muy original pero durísima, no apta para estómagos frágiles…Con este cineasta no puedes ir sobre seguro, ni siquiera en la calidad. Es muy criticado su vertiginoso ritmo de trabajo, dos y hasta tres películas al año, y así es muy difícil sacar sobresaliente.

Takashi Miike
Takashi Miike

Sin embargo, un aficionado al cine debe echarle valor y probar. Y eso hice esta semana.

Los Protectores, basada en la novela Wara no Tate, de Kazuhiro Kiuchi, se estrenó en Japón el día 26 de abril de 2013 con grandes expectativas. Su recaudación total en el box office nipón fue de 17.815.840 dólares (algo más de 16 millones de euros), situándose en el puesto número 32 ese año, resultado bastante discreto si lo comparamos con los 119.513.192 dólares del número uno, la película animada El viento se levanta de Hayao Miyazaki. Fue seleccionada para competir en la Sección Oficial del Festival de Cannes de 2013, recibiendo también una fría acogida por parte de la crítica, que esperaba algo más del excéntrico Miike. En mi caso, esperaba cualquier cosa, así que sin prejuicios me senté tranquilamente a ver la película.

La historia

Junto a una alcantarilla de una ciudad sureña de Japón se descubre el cuerpo sin vida de una niña de siete años, con signos de haber sido brutalmente violada y asesinada. Todos los indicios apuntan al asesino en serie Kunihide Kiyomaru, como autor del crimen; la policía consigue detenerlo aprovechando un permiso penitenciario. El abuelo de la niña, que resulta ser el anciano millonario Ninagawa, publica un anuncio a lo largo y ancho del país donde ofrece un billón de yenes a aquél que consiga capturar y matar a Kiyomaru. Ante el evidente riesgo de tal reclamo, una Brigada Especial de Fukuoka selecciona a sus dos mejores especialistas para que escolten al criminal hasta Tokio, donde será juzgado. Su misión: mantenerlo con vida a toda costa. Pero durante el trayecto, los agentes Mekari y Shiraiwa se encontrarán con un infierno. En la misma policía, de entre los médicos de hospital, entre la gente anónima, en cualquier esquina, todos harán lo posible por matar a Kiyomaru. Hay una recompensa en juego.

El periplo que han de sufrir los dos policías para evitar que Kiyomaru sea eliminado, es trepidante y violento. Un camión intenta embestirlos, son disparados a bocajarro en varias ocasiones (salvándose milagrosamente) y van de traición en traición. Porque éste no es sólo un filme de acción, sino también un thriller. Y todo thriller requiere de un enigma. Hay un topo, alguien que secretamente desbarata uno a uno sus planes, que sigue sus pasos. Y hay que descubrirlo antes de que sea demasiado tarde.

Escena Los Protectores

Es justo decir que la historia plantea, de manera más o menos seductora, un dilema moral: los agentes se llegan a plantear si merece la pena tanto riesgo y violencia por proteger a un criminal como Kiyomaru, y no faltan las malas tentaciones. Esta dicotomía ley-justicia que Miike plantea se refleja en la actitud de los personajes que acompañan a Mekari y Shiraiwa en la misión; el mezquino, el justo militante, el veterano, forman parte de esta cruzada imposible, y unos salen peor parados que otros. No quiero desvelar más, pero este aspecto que acabo de explicar merece atención.

Miike logra, gracias a su gran oficio como realizador, que estés en tensión todo el tiempo; porque las escenas de incendios, choques y combate son espectaculares. La resolución del enigma (quién es el “garbanzo negro”) resulta un poco floja, pues a mi juicio llega demasiado pronto, y es una baza claramente desaprovechada. Podría haber sido, y permitidme la comparación, la cabeza del león, y acaba por ser no más que una pata. Sin embargo, hay alguna otra escena que incluso hace que se te encoja un poquito el corazón…la privación puede hacernos cometer locuras. Si veis la película seguro que sabréis a que me refiero.

El trabajo actoral me parece muy notable. Física e interpretativamente hablando, Miike elige bien en este filme, tanto a protagonistas como a secundarios. La sobria contención de Takao Osawa, que interpreta al agente Mekari (hay que ver, este chico es guapo), se admira. Pero no hay que olvidar a Tatsuya Fujiwara, que da la réplica como Kiyomaru; éste, que al comienzo de la película parece un idiota, un desquiciado mequetrefe, conforme pasa el tiempo se revela como un frío psicópata, cuyas crueles acciones nos hacen pasar de la burla al miedo.  Las actuaciones de los secundarios también son equilibradas y son un buen soporte de la historia.

Wara no Tate (Foto: www.adala-news.fr)
Wara no Tate (Foto: http://www.adala-news.fr)

Para acabar con los aspectos técnicos, la fotografía de Nobuyasu Kita, con imperio de los azules y metalizados sobre fondo blanco, resulta siempre un alivio a los ojos de un espectador excesivamente tensionado por la violencia de las escenas. Yo me pregunto una cosa: ¿por qué todos los personajes lucen ese moreno? ¿Acaban de salir de la playa? Esa tez no es muy auténtica, pero podríamos perdonarlo.

Cómo vamos a obviar una referencia a la crítica. De esta película, la revista Hollywood Reporter dijo que estaba plagada de clichés “made in Hollywood”, que resultaba inverosímil y que no profundizaba en las motivaciones de sus personajes. Pero, ¿esta película ha de ser necesariamente veraz, necesariamente profunda? ¿No puede ser mero entretenimiento? No contesto. Sólo lo planteo. El mismo Takashi Miike se justificaba en una entrevista de esta manera:

“Los miles de personas que van al cine a ver una película acuden cada una con sus propias razones, así que si consigo entretener al público y al menos mantener su atención, me doy por satisfecho.”

“Aunque especules sobre cómo va a reaccionar el público ante una película, nunca lo sabrás.”

Bien. En fin, como siempre, queda a vuestra elección. Y vuelvo al planteamiento inicial: si no veis esta película, no pasa nada; si la veis, tampoco os arrepentiréis.

Y recordad…el cine, a ser posible…siempre en versión original.

Referencias:

*Entrevista a Takashi Miike. Hollywood Reporter, 8 mayo 2013 (Festival de Cannes, Sección Oficial). http://www.hollywoodreporter.com/news/cannes-takashi-miike-shield-straw-524551

 

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