CULTURA JAPONESA: CLAVES PARA ENTENDER EL JAPON DE HOY

El titular bien podría representar, en pocas palabras, el propósito de este Blog Naciente (si se me permite la licenciosa referencia a uno de los apelativos más populares atribuidos al Japón), pues para “entender”, en un sentido epistemológico y no anecdótico, el significado de Japón como cultura, es necesario manejar una serie de conceptos presentes una y otra vez. Si no conocemos, por ejemplo, que es wabi sabi, la belleza de lo modesto e imperfecto, no podremos apreciar el sabor del té en un cuenco mal rematado o el sonido silvestre y rasgado de una flauta shakuhachi. Expresiones como mono no aware nos ayudaran a comprender por qué la mayor dicha de un samurái consistía en tener una vida corta y bella, y como a su vez los hombres y mujeres japoneses de hoy asumen el destino de un país constantemente amenazado por los terremotos y otras catástrofes enviadas por la Madre Naturaleza. Pero estas ” ideas” no son la llave para entrar en una casa, que tiene límites ciertos y definidos, porque la incertidumbre y la ambigüedad son seña de identidad del alma japonesa. Imposible de abarcar. Es una brizna de hierba verde en la nieve a campo abierto; es la roja flor del membrillo naciendo de la desnuda rama, indicios de algo: ¿será la primavera?

Regresiones poéticas aparte, lo que deseo contar aquí es un pequeño resumen del Curso “Cultura japonesa: Claves para entender el Japón de hoy”, organizado  conjuntamente por el Circulo de Bellas Artes y la Universidad Carlos III de Madrid, en el que tuve la ocasión de participar hace una semana.

Tokio de díaEste curso pretendía, y creo logro con gran éxito, tratar Japón no como país, entidad política y geográfica definida en el mapa, sino como concepto cultural y cosmovisión. Se estructuró en sesiones, a razón de dos por día, y en cada binomio las partes estaban muy relacionadas entre sí.

Presentación del programaEn la inauguración tuvimos el placer de conocer al Ministro de Cultura de la Embajada de Japón en España, al Director de la Fundación Japón Madrid, y a la Vicerrectora de Comunicación y Cultura de la Universidad Carlos III de Madrid, que destacaron el creciente interés que en España despierta la cultura de Japón y señalaron la importancia de intensificar el intercambio de conocimiento mutuo entre ambos países. A este último respecto, recordaron las buenas sensaciones que ha dejado el ya finalizado Año Dual España Japón 2013-2014, el cual conmemoraba el cuarto centenario del inicio de relaciones diplomáticas.

Japón visto desde satélite

El primer día de curso pudimos poner a Japón en su sitio, en el mejor de los sentidos. Analizamos, de la mano de la profesora Yuko Morimoto, directora del programa, la lengua japonesa como un sistema que integra las aportaciones de otras culturas con la suya, propia y única. Así, yamato kotoba (palabras de origen japonés), kango (palabras originarias de China), gairaigo (traspasos fonéticos de otras lenguas extranjeras) y conshugo (combinación de los tipos anteriores) conforman un idioma complejo y difícil de manejar para un observador no japonés, pero que a su vez constituye un buen ejemplo de armonía entre lo interno y lo externo, entre lo antiguo y lo nuevo, con una riqueza que merece ser puesta en valor. En la palabra haburashi (cepillo de dientes), es imposible intuir que ha es “diente” en japonés; pero, si decimos burashi muy, muy rápido… ¿no nos suena como…brush (cepillo) en inglés? Igualmente, pudimos acercarnos más al Japón natural y físico de la mano del profesor Daniel Marías, que nos ilustró sobrelas verdaderas dimensiones del archipiélago japonés y su situación geográfica, aspectos a tener en cuenta necesariamente para entender su forma de vida y su organización sociopolítica y económica. A pesar de tener una extensión total de 377.835 kilómetros cuadrados, mayor de la que se pudiera pensar, y más de seis mil ochocientas islas, entre lasque destaca claramente Honshû (donde se encuentran Tokio y otras ciudades como Kioto y Osaka), su situación de partida es todo menos cómoda.

Bancales para el cultivo
Monte Ontake. Prefecturas de Gifu y Nagano

La numerosa población de Japón, con una esperanza de vida de las más elevadas del mundo, y su configuración montañosa, con muy poco suelo utilizable para la agricultura o lavivienda, han hecho a los japoneses unos expertos en lo imposible. Los ya primitivos bancales configurados en las laderas de las montañas para el cultivo del arroz, hasta los edificios “cápsula” de Kisho Kurokawa, dan buena fe de ese espíritu de superación. Rodeado por el océano Pacifico al sur, este y oeste, y por el Mar de Japón al norte, en medio de la zona con mayor riesgo sísmico del planeta, el archipiélago nipón ha mantenido con sus vecinos continentales una relación controvertida; sin embargo, su flexibilidad y visión de futuro a la hora de abrazar la Revolución Industrial traída paulatinamente desde Occidente a partir de la Era Meiji (1868), junto con el sacrificio de su pueblo, convirtieron a Japón en la primera potencia económica de Asia. Líder en industria y tecnología, aun hoy es la tercera economía más grande del mundo.

En Japón regalar tiene un significado muy especial. (Foto de http://www.globedia.com)

Imagino que a estas alturas todo el mundo conoce las máximas “Donde hay patrón no manda marinero”, “Donde fueres, haz lo que vieres”, “De bien nacidos es ser agradecido” o “El hombre es esclavo de sus palabras y dueño de sus silencios”, con todas sus variantes. Pues bien; estos valores elevados al máximo forman todo un código de comportamiento social en Japón. Este modo de vida, en parte tributario del confucianismo pero intensificado por la ética del régimen militarista y shogunal imperante en el país desde el siglo XI (Muromachi) hasta mediados del siglo XIX (inicio de Meiji), fue el objeto de la siguiente sesión, impartida por la polifacética Laura Tomas, traductora y especialista en Asia Oriental. Ella explicó, de una manera clara y grafica, los cuatro conceptos básicos: rei, o importancia de las formas y los buenos modales en la relación con los demás; wa, armonía social, la cual ha de preservarse hasta el punto de sacrificar los sentimientos u opiniones personales para evitar el conflicto; uchi/soto/tanin, como formas de diferenciar a “los nuestros”, “los conocidos” y “los extraños”, a fin de modular nuestro nivel de compromiso personal; y tate shakai o sociedad vertical, en la que la edad o el rango de la persona determina su forma de relacionarse, siendo aun infrecuente un trato igualitario profesor-alumno o veterano-novato, en la empresa o en la escuela.En Japón no puede uno mostrarse crítico con el jefe (honne) cuando toma una decisión que nos afecte, por absurda que parezca; en pos de la paz social nuestro comportamiento debería ser dócil y cortes (tatemae). Luego, en el bar durante el “afterwork” (nomikai), y tras unas copitas con el jefe, todos podemos sincerarnos y… ¿quién sabe? Igual nuestras plegarias son escuchadas…

El segundo día compartimos reflexiones con Javier Bustamante, Doctor en Filosofía y experto en pensamiento de Asia Oriental. Él nos hablo de muchas e interesantes facetas del espíritu japonés, bajo la rúbrica de“Herencia ancestral e identidad tecnológica en el alma japonesa”. Explicó que en la filosofía oriental, defMonje budistaensora de la lógica de la transformación y la temporalidad frente a la concepción occidental de identidad, existe un límite muy difuso entre el ser y el no ser, entre lo verdadero y lo falso. La nada se admite perfectamente como ser. ¡Esto a nosotros nos da vértigo! Es por ello, afirmaba el profesor Bustamante, que un holograma con voz sintética como es Hatsune Miku, triunfe entre los jóvenes japoneses y se sitúe en los primeros lugares de las listas de éxitos musicales. ¿Realidad virtual? ¿No son estos dos conceptos opuestos? ¿Qué es real y qué no lo es? Ya el monje Dogen, maestro del zen en Japón durante el siglo XIII, afirmaba: “La impermanencia es, en sí misma, la Naturaleza Búdica (…)“, “Decimos “mundo interior” y “mundo exterior”, pero, en realidad, sólo hay un único mundo.”, “Forma es vacío, vacío es forma”. ¿Están las palabras de Dogen tras el éxito de la tecnología virtual japonesa? Cada cual tendrá su opinión, pero al menos merece la pena pensar en ello.

Tras esta sesión tuvimos la oportunidad de analizar una filosofía de vida muy concreta: el bushido. De la mano de Marcos Sala, investigador sobre Japón y doctorando en Historia del Arte, intentamos valorar en qué medida y bajo qué forma la educación samurái pervive en la vida, costumbres y sociedad del Japón actual.

Miyamoto Musashi. Estampa de Utagawa Kuniyoshi
Miyamoto Musashi. Estampa de Utagawa Kuniyoshi

La enseñanza samurái eleva a máximos los valores de la verticalidad y la jerarquía (tate shakai, que ya hemos descrito), la fuerza frente a la adversidad o gaman, la disciplina y la pertenencia a un grupo en el que el individuo como tal diluye su identidad. Luego están sus manifestaciones en el arte: ceremonia del té, ikebana, artes marciales. Pudimos comprobar que, no sólo las artes aplicadas, algo tangible, se siguen estudiando en Japón por mayores y jóvenes, sino que la filosofía del bushi sigue impregnando el hacer cotidiano dentro de la empresa (la pirámide de mando donde la cúspide la ocupa el kaichô o Director y la termina el empleado o shain), la escuela (sensei, senpai, kôhai) e incluso la familia, donde aún hoy la mujer ocupa ese “lugar en la sombra”, secundario pero a la vez vital con respecto al hombre (naijo no kô). Las escuelas de protocolo y de artes marciales, así como el Kodomo no Hi o festival del niño, mantienen viva la tradición.

Estudiantes japoneses uniformados, escuchando con atención
ryoanji
Ryoan-ji, en Kioto.

El siguiente día lo dedicamos a la arquitectura y jardines japoneses. La primera exposición, a cargo del arquitecto Javier Vives, giró en torno a la dualidad entre el jardín simbólico y el abstracto, tipologías que han discurrido paralelamente aunque en ocasiones se han mezclado en el gusto de Japón. Desde los primeros recintos prebudistas y sintoístas como Ise-Jingû, donde un gran patio diáfano compuesto de guijarros blancos representa el vacío como gran principio, hasta el gran jardín budista de Koke-dera, donde las rocas representan cascadas, montes y animales sagrados en medio del musgo, o el famoso jardín seco de Ryôan-ji, el paisajismo japonés ha ido variando a lo largo de la historia, en ocasiones cargado de significados y siendoen otras un mero juego estético de colores, formas y texturas (abstracción). Los jardines abstractos y puramente bellos del período Heian, de los que ya no queda nadasalvo los tratados escritos como Sakuteiki (siglo XIII) y relatos literarios tales como Genji Monogatari, supusieron un alto en el simbolismo, produciendo jardines de verdor, agua e islas, pensados simplemente para ser disfrutados y contemplados. El jardín japonés, pues, tiene suscódigos, como el de la asimetría y el protagonismo de la roca, aunque en los últimos tiempos se hayan visto alterados a la luz de nuevas tendencias estéticas.

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Museo Memorial de la Bomba Atómica, Hiroshima. Kenzo Tange, 1955 (Foto: Mi Architectural Moleskine)

En lo que respecta a la arquitectura, el profesor Ramón Rodríguez Llera, Doctor en Historia del Arte, destacó dos fenómenos que tuvieron lugar paralelamente a partir de la Era Meiji: la arquitectura japonesa acogió los modelos y procesos constructivos de Occidente (véase el Rokumeikan, acabado antes de finalizar el siglo XIX bajo la dirección del arquitecto británico Josiah Conder, o la Estación de Tokio, de Tatsuno Kingo, terminada en 1920); pero a su vez, Occidente se sintió atraído por la geometría y la simplicidad de líneas de determinados diseños japoneses de decoración y mobiliario, en este caso haciendo una interpretación, en opinión de los expertos, “parcial e interesada” o si queremos “idealizante”, exagerando en cierta medida su exotismo. Arquitectos como Lloyd Wright o Le Corbusier tomaron los modelos limpios y horizontales de las villas feudales japonesas como inspiración para algunas de sus creaciones (véase, de este último, el National Museum of Western Art, en Tokio).Es destacable el apartado que dedicamos a analizar la arquitectura japonesa de posguerra, conducida por hombres como Kenzo Tange y los llamados “arquitectos metabolistas”; a partir de los años 50 del siglo XX, las creaciones arquitectónicas de Japón se han orientado fundamentalmente a aportar soluciones útiles y originales a las necesidades de un país superpoblado y en constante transformación.

Arte y letras se dieron la mano el jueves, cuarto día de nuestro viaje por Japón. Rumi Tani, profesora, traductora e intérprete japonés-español, nos llevó al mundo de la literatura clásica japonesa, que coincide con el período cortesano de la Era de Heian (siglos VIII a XI), y donde se consolida la escritura japonesa gracias a la influencia de China, y el ideal de “belleza por la belleza” alcanza su máximo apogeo. Junto a Rumi, hicimos un recorrido por los géneros literarios de ese período a través de obras emblemáticas: Kojiki (crónicas históricas), donde Japón relata, con mayor o menor rigor histórico, sus orígenes; Manyôshu (poesía), que recoge más de cuatro mil poemas amorosos, nacidos en la corte pero que bebieron de las fuentes de la tradición oral popular; Tosa nikki (diario), apuntes de experiencia personal e íntima que serían precursores de la literatura femenina; El libro de la almohada, de Sei Shônagon (ensayo), género muy particular éste en las letras japonesas pues consiste crear listas de conceptos, agrupadas por temas de reflexión: qué es “belleza”, qué es “perfecto”, qué es “triste”. Aquí tengo que hacer un alto, es necesario. Porque gracias a este género, hubo una literatura de mujeres en el Japón:

    “Cosas que emocionan.

     Cosas que emocionan. Pichones de gorrión. Pasar por un lugar donde juegan niños          de pecho. Ver un espejo extranjero con su luna manchada. Una persona de alta                condición detiene su carroza frente a mi casa, y ordena a su sirviente que solicite            una cita. Encender un incienso muy bueno, y acostarse sola. Lavarme el cabello,              maquillarme y vestir un kimono perfumado. En este caso me siento feliz y noble, aun      cuando nadie me observe. Una noche que espero a mi amante, al escuchar el ruido de      la lluvia en mi puerta y el golpeteo del viento, sin motivo y de repente me sobresalto.”

       Libro de la almohada (Makura No Sôshi), Sei Shônagon (1004-1012 d.C.)

¿No es hermosísimo? Éste era el objetivo de la literatura de Heian. No podía acabar este apartado sin mencionar el último género abordado: el cuento (monogatari o setsuwa), que tenía su origen en los relatos didácticos contados en los monasterios budistas pero que más tarde derivó en colecciones de relatos exóticos provenientes de China e India unidos a historias autóctonas de la tradición japonesa. Konjyaku monogatari sería un importante ejemplo, pero, ¿qué japonista no conoce Rashômon, cuento del siglo XX de Ryunosuke Akutagawa, sobre el crimen y la bajeza de la condición humana?

Aún hoy, en el Japón moderno y tecnológico, se aprecia la huella que la Era Heian y el Período Edo dejaron en la estética y las artes. A esta conclusión llegamos gracias a las reflexiones de Daniel Sastre, profesor de Historia del Arte Japonés. El visionado de varias revistas japonesas como Discover Japan o Waraku nos sirvió de punto de partida para analizar dos tendencias estéticas en Japón, muy diferentes pero que han convivido perfectamente durante la historia: el estilo refinado y suntuoso (Kyoto no miyabi), que parte del ideal de belleza de Heian, con influencia China y manifestado en el intercambio de capas de colores en el vestido o en la mezcla de aromas; y el estilo del buen gusto (Edo no sui o Iki), más fundamentado en la apreciación de la antigüedad de imágenes y objetos y una de cuyas manifestaciones podría ser el wabi sabi, traducible como naturalidad, irregularidad o desgaste. Esta apreciación de lo sencillo y austero ha encontrado su máxima expresión en la ceremonia del té, que durante el Período Edo se codificó y elevó a la categoría de arte.

Dama Heian
Dama Heian
Ceremonia del té

Aunque junto a estas dos corrientes, discurrieron fenómenos muy dispares, como el extravagante kabukimono… podemos apreciar los espectaculares tatuajes de los yakuza de ayer…y de los de hoy, al menos en el cine.

Y ¡llegamos a la cultura de masas! por fin, el viernes, último día del curso, para pena de todos nosotros. Este día lo dedicamos al cine, al manga y a los videojuegos como expresión contemporánea de la cultura popular. Alfonso Ricardo Felipe, especialista en cinematografía japonesa y además director de cortometrajes, nos dio un paseo por el cine japonés de ayer y de hoy. cine_siete_samuraisTras una introducción en la que se nos habló de los orígenes del cine, gestados en el kabuki y personajes como el benshi o narrador de películas mudas, su crecimiento gracias a los primeros estudios de mediados de siglo XX que auspiciaron las películas de Kurosawa, Ozu o Mizoguchi, y los primeros pasos del cine de animación en los años 50, Alfonso Ricardohizo una clasificación de las corrientes actuales del cine japonés: el cine intelectual, basado en el drama de la condición humana; el pop, que se hace eco de los problemas sociales del momento; el ciberpunk, que retrata un mund oabsolutamente dominado por la tecnología; el cine de los estudios Ghibli, un género en sí mismo por tratarse de un estilo de animación inconfundible gracias a figuras como Miyazaki o Takahata; y el cine revival de géneros, que refresca el rostro del chambara (películas de samuráis) o del cine de fantasmas.

Ghsot in the shell
“Ghost in the shell”, película de Mamoru Oshii

¿Se puede aprender cultura japonesa leyendo manga, viendo anime y jugando videojuegos? Una distendida sesión a cargo de Fernando Cid, miembro de la Asociación Española de Orientalistas, bastó para comprobar que, si bien no era una forma de aproximación científica a Japón, podía ayudar. Por medio de manga del famoso Osamu Tezuka, tales como Hi no Tori, se podía conocer los orígenes históricos de Japón; así como pasear por la era Meiji gracias a La época de Botchan, un manga de Jiro Taniguchi. Ya en la sesión sobre cine pudimos ver que con películas como La tumba de las luciérnagas de Isao Takahata podíamos acercarnos al Japón de la Segunda Guerra Mundial, pero es que hay un curiosísimo anime, llamado Ganbare GoemonOjarumaru, basado en la vida de…¡el príncipe Genji! Éste me lo he apuntado. Por supuesto, infinidad de videojuegos muestran personajes inspirados en Oda Nobunaga o Tokugawa Ieyasu, de los que a veces sólo queda el nombre o la apariencia…pero, ¿alguien se imagina un actor de kabuki en un videojuego? Hay que jugar a Ganbare Goemon.Bueno, sólo si apetece. Para gustos, los colores. Yo sigo prefiriendo la vía más “ortodoxa”… pero no niego que me pica la curiosidad.

Como todo en la vida, el curso acabó. No somos más que un punto en el tiempo, que diría el maestro Dogen. ¡Yo he tenido que volver a mis libros de Derecho, a mis quehaceres domésticos y vuelvo a tener la mente desbordada, como el vaso del discípulo en aquella leyenda zen! Pero he aprendido muchas cosas, o al menos, he recibido pistas que me orientarán a la hora de acercarme un poco más y mejor, a este para mí fascinante cosmos que es Japón. ¡Espero haberos entretenido, para bien! Y si es así, nos vemos en…el próximo post. Que espero sea más corto, por bien de todos. ¡Hasta pronto!

6 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Yuko Morimoto dice:

    ¡Enhorabuena!, María Jesús, por este excelente trabajo. El blog tiene una pinta estupenda. Gracias por esta reseña. Me llena de satisfacción ver una reseña tan detallada y extensa de nuestro curso, diseñado y preparado con mucho cariño y dedicación entre todos los que tuvimos la suerte de hacerlo. Un abrazo fuerte.

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    1. ¡Muchas gracias Yuko! Soy yo quien debo estar agradecida a ti y a tus colaboradores por haber dado esta visión de conjunto tan rica. Gracias por visitarme, un abrazo.

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  2. Javier Vives dice:

    ¡Buen comienzo Mª jesús! Este blog tuyo promete. Animo y hasta la próxima.

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    1. Javier, te agradezco mucho tus palabras de ánimo. Espero que el blog tenga una larga trayectoria. Esta entrada ha sido en cierta medida, un tributo a todos los expertos que con vuestro propio entusiasmo nos ayudáis a conocer un poco más Japón. Mi objetivo en realidad va a ser, tomando de base cualquier aspecto de la cultura japonesa, hacer a la gente pensar más allá, crear debate, comparar…bueno, eso intentaré al menos.
      Por cierto; a ver si manejo mejor las herramientas de la página para que se vea bien el acceso a tu página y a las de mis otros “maestros”. Merece la pena. Un abrazo y ¡hasta pronto!

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  3. Marcos Sala. dice:

    Realmente fue un curso muy interesante en cada una de sus ponencias.
    Personalmente me alegro que mi intervención fuera de tu agrado ^_^

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    1. Marcos, gracias por tu comentario. Tus conocimientos me aportaron mucho, y me dieron qué pensar y qué leer… Un abrazo.

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